• Código Plural

Editorial: El uso político de la vacuna y el asqueo social

En una nota editorial publicada el 12/1/2020 titulada ‘’Enseñar a odiar la política’’ hablábamos sobre los riesgos que conlleva sumergirse en las turbias aguas del apoliticismo. El discurso antipolítica nos llega por todos lados: desde el sentido común, desde los medios –amplificadores del primero-, e incluso desde el seno de la misma política, como es el caso de los pregoneros del ‘’libertarismo’’, que depositan en la dirigencia política la responsabilidad de todos los males sociales.


Los argumentos clásicos son harto conocidos: los políticos ‘’ganan fortunas por hacer nada’’, ‘’meten a sus familiares al Estado’’, ‘’roban’’, ‘’son todos iguales’’, ‘’solo aparecen en la previa de las elecciones’’ y ‘’simulan que se pelean pero son una casta uniforme con un interés común’’ son apenas algunos. La creencia de que un hipotético trabajo político ad-honorem solucionaría los problemas fiscales del país está, también, muy difundida y arraigada, por más insostenible que sea.


Desde este medio siempre hemos argumentado en la dirección contraria, intentando valorizar el trabajo y el aporte del dirigente político en particular y de la política como única gran herramienta de real transformación social en general. Pero, últimamente, nos está costando demasiado seguir defendiendo esta postura.

Es sencillo corroborar que muy atrás quedó aquella época de ‘’hermandad interpartidaria’’, esa especie de unión y de causa común entre oficialismos y oposiciones al comienzo de la pandemia que tanto entusiasmó a la población y que tan alta puso la imagen del presidente Alberto Fernández. Hoy no hay ninguna unión, ninguna causa común, ningún entusiasmo, y la imagen del autoproclamado ‘’socialdemócrata’’ está por el piso.


La cuestión que terminó de pudrir toda la torta, y que llevó a la sociedad a niveles de asqueo superlativos respecto a la clase política, es la de la vacuna. Si hacemos un breve repaso, podemos ver que, primeramente, el combo medios de comunicación concentrados + oposición exigía al gobierno que consiguiera vacunas ‘’ya’’. El gobierno lo hizo: las consiguió inmediatamente y las compró. Pero al combo medios + macrismo no le gustó que la vacuna fuera la de origen ruso, y entonces comenzó un furioso lobby antivacuna, en una primera etapa, y luego prosiguió con un lobby ‘’a favor de todas las demás vacunas’’, y a denostar la que el gobierno había comprado.

La publicación de The Lancet sobre la vacuna Sputnik-V fue tan contundente y tan rotunda que el combo medios + macrismo tuvo que tragarse toda su bronca acumulada y cambiar de plan, pues ésta indicaba que la vacuna comprada al gobierno de Vladimir Putin es, en resumidas cuentas, impecable. La mejor de todas las disponibles.


Para poder seguir intentando boicotear al gobierno respecto a este tema, de modo que no pueda sacar rédito político/electoral alguno, el argumento del combo es que las vacunas ‘’son insuficientes’’ y que ‘’no llegan con la suficiente velocidad’’. Es decir: pasaron de la militancia antivacunas a denunciar una supuesta insuficiencia en la cantidad de las mismas. Parafraseando al gran Ángel David Comizzo, uno los mira y … pobrecitos…


Quisiéramos terminar acá esta editorial, pues quienes hacemos Código Plural nunca hemos ocultado nuestra línea ideológica (ni planeamos hacerlo). Pero la realidad es que las chanchadas del lado peronista en torno a la vacuna son tantas como las del lado macrista.


Para empezar, tenemos el caso de las dos concejalas kirchneristas que se vacunaron ilegalmente en San Andrés de Giles, y que se vieron forzadas a renunciar a sus bancas. Sólo Dios sabe cuántos casos similares más habrá en el resto de los municipios. El repudio del Frente de Todos fue… tibio con olor a nulo. Por este hecho, el macrismo local, siempre rápido como Usain Bolt a la hora de hacer leña del árbol caído, mandó a los medios una gacetilla de prensa teñida de indignación. Una indignación que no tuvieron ni expresaron cuando el ex ministro macrista Adolfo Rubinstein bajó las persianas del Ministerio de Salud de la Nación, ni cuando este mismo panelista televisivo profesional dejó vencer miles de vacunas en la Aduana. La vieja y confiable indignación selectiva.

Luego, el bochorno de este viernes: todo el país tomó nota de que un grupo de afortunados ‘’compañeros peronistas’’, entre los cuales se encontraban ‘’El perro’’ Horacio Verbitsky (¿de verdad hay peronistas que consideren ‘’amigo’’ a Verbitsky?), el senador Jorge Taiana, y el diputado Eduardo Valdés, se vacunó de forma clandestina en un vacunatorio V.I.P. montado en el propio Ministerio de Salud de la Nación. Por supuesto, Ginés González García, titular de ese ministerio, tuvo que armar sus valijas, no sin antes sacar a la luz una patética carta de despedida en la que hizo la gran Poncio Pilato y le echó la culpa a su secretaría. Un final lamentable para una extensa y fructífera carrera.


Y, finalmente, la justificación de compañeros y compañeras. Increíblemente, ha habido personas que han intentado buscarle la vuelta a la cuestión para justificar o tapar el flagrante acto de corrupción cometido, llevando adelante un nivel supremo de obsecuencia que sorprende incluso a los más fogueados en política: ‘’fue una cama del perro’’, ‘’es una represalia de Pfizer’’, ‘’fue la Mossad por haber pactado con los rusos’’, ‘’pero durante el macrismo se vencían las vacunas’’, ‘’ya lo dijo Jauretche: a los gobiernos populares no les perdonan una’’, y un sinfín más. Se trata de personas a las que les han hecho creer que un buen compañero peronista es el que defiende a otro compañero peronista (las ‘’personas’’) por más que éste haya realizado un acto que atenta contra el propio peronismo (el ‘’movimiento’’), contra el sujeto político del peronismo (el pueblo trabajador), y contra el país en general (‘’la Patria’’).

En Campana, la inmundicia política alrededor de la vacuna fue suprema: primero le dijeron a Abella que imite a Larreta y Santilli en CABA y que haga pública su ‘’desconfianza’’ sobre la efectividad de la vacuna (en un acto de irresponsabilidad política y sanitaria enorme), y luego hicieron absolutamente todo lo que pudieron para ocultar o confundir el proceso de inscripción a la vacuna. No solo no hicieron ninguna promoción, sino que en simultáneo montaron un proceso de inscripción paralelo, que no sirve, que no es legal, y que no ha hecho más que generar suspicacias: ¿para qué quieren esos datos personales?


Luego sucedió que Campana recibió tarde las vacunas. El peronismo movió todas sus piezas para instalar la idea de la falta de un freezer. Si, de un freezer que Ud., vecino lector de a pie, puede comprar en 10 minutos en cualquier Frávega o Garbarino, en 18 cuotas sin intereses con tarjeta. Se enviaron mil gacetillas a los medios tratando de exprimir este tema y esta versión, y la misma terminó cayendo con la Directora de la Región Sanitaria V Mariela Torres diciendo ante los medios, en la puerta del Hospital San José, que ‘’no falló nada’’.

Después, la polémica por la supuesta ‘’dejada afuera’’ del Municipio de la logística vacunatoria, en detrimento de militantes de La Cámpora. Todo el aparato oficialista local (incluida la secretaria de Salud, Cecilia Acciardi) salió a denunciar que existieron directivas emitidas desde la Gobernación para dejar afuera del operativo de vacunación a todos los recursos humanos y a la infraestructura sanitaria municipal. Luego, señalaron que la Provincia ocupó el lugar de profesionales de la Salud con militantes de La Cámpora y amigos y familiares de dirigentes locales, y que utilizar escuelas para vacunar iba a impedir que cientos de chicos comenzaran las clases presenciales en tiempo y forma. Por último, denunciaron la presencia del concejal Rubén Romano en la Escuela 2, la única habilitada actualmente. La frutilla del postre fue el concejal Cristian ‘’Pipen’’ Amaya declarando, tras el escándalo con el ex ministro González García, que ''Ahora entendemos por qué La Cámpora quería manejar la vacunación''.


La bendita vacuna rusa le proveyó tanto al kirchnerismo como al macrismo local la materia prima para enviar quichicientas gacetillas de prensa a los portales y medios gráficos. Los primeros, dejándose ver como héroes patrios y como voceros de los gobiernos nacional y provincial. Los segundos, para denunciar clientelismo, acomodo, prácticas impuras, e incluso negligencia, dado que consideran irracional y riesgoso que militantes ocupen espacios destinados a profesionales de la salud. Ahora, con el árbol caído, el macrismo se hace predeciblemente un festín y hace la mayor cantidad de leña, y a él se suman los oportunistas de siempre, es decir, radicales nómades, libertarios, peronistas enojados con Alberto Fernández –que son cada vez más-, trotskistas, y demás agrupaciones menores.


Todo esto no ha hecho más que generar un profundo hastío, una fenomenal repulsión, en los ciudadanos de a pie. La sensación que prevalece en Campana es que el vecino común elige alejarse de la política porque no encuentra identificación con nadie. Es más: ve ‘’lo que hay’’ en la prensa, y se asquea inmediatamente.

A nivel más general, nacional, la situación es parecida: tras lo sucedido en el mismo lugar con Rubinstein primero y con G.G.G. ahora; tras el ajuste macrista de antaño y el ajuste albertista actual; y tras la corrupción estructural de la gestión de Juntos Por El Cambio y la que se empieza a vislumbrar de la del Frente de Todos en este primer cuarto de gestión, la sensación es que, en líneas generales, son todos iguales. Que entre el macrismo y el albertismo hay mucha más continuidad que ruptura. Que a las banderas de la anticorrupción y la honestidad no las puede hacer flamear ninguno. Que los justificadores y obsecuentes están de ambos lados de la grieta. Que los que ponen a las personas por delante de la Patria infectan todas las arterias de la política. Que estamos condenados.


Esta es una conclusión a la que nos entristece y angustia llegar, pues históricamente hemos creído en la importancia de la valorización de la política como herramienta de transformación social. Porque siempre hemos confiado en que ‘’no es todo lo mismo’’ y que votar con análisis y reflexión tenía un sentido. Porque hemos insistido en la relevancia de la política bien ejercida, esto es, con trabajo, con responsabilidad, con transparencia, porque alguna vez vimos a Argentina progresar con dirigentes de esas características. Pero hoy nuestra sensación es de desolación, de desilusión, de descreimiento. No solo ‘’los nuestros’’ también son corruptos sino que también ‘’entre nosotros’’ tenemos justificadores y aplaudidores de estos oscuros actos que tanto daño nos hacen como sociedad.


Esperamos que se investigue a fondo el episodio acaecido en el ministerio de Salud, y que se haga lo mismo en todas las provincias y municipios. Que los ‘’vivos’’ beneficiadores y los ‘’vivos’’ beneficiados paguen ante la Ley. Y que un día, la herida sane, y podamos volver a confiar en la política.

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