“Yo no cumplo años, cuento los años para volver a ver a mi hijo”
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“Yo no cumplo años, cuento los años para volver a ver a mi hijo”

A casi tres años del brutal asesinato de Alan Sánchez en pleno centro de Campana, Gisela Cisneros rompió el silencio para denunciar la impunidad que rodea el caso y la desidia de una comunidad que parece haber naturalizado la violencia extrema. Además, la madre del joven asesinado reconstruyó los hechos previos al crimen, denunció que solo uno de los agresores fue condenado y cuestionó el rol de la Justicia, los medios y una ciudad que —según afirma— eligió mirar para otro lado.

Gisela Cisneros sigue pidiendo justicia por su hijo, Alan Sánchez, asesinado el 25/1/2023.
Gisela Cisneros sigue pidiendo justicia por su hijo, Alan Sánchez, asesinado el 25/1/2023.

El 25 de enero de 2023, Alan Sánchez, de 18 años, fue asesinado en la esquina de Las Heras y boulevard Dellepiane. Ocho jóvenes lo interceptaron en plena vía pública, lo golpearon y lo apuñalaron cuatro veces. Murió casi en el acto. Para su madre, Gisela Cisneros, no hay dudas sobre cómo deben nombrarse los hechos: “No fue una pelea, fue una emboscada, porque eran ocho contra uno”.


Según relató en la entrevista, el ataque no fue espontáneo. Días antes, Alan había defendido a su amigo Kevin Coronel de una agresión protagonizada por Antonio Agustín Godoy. “Mi hijo tenía otros valores, no lo iba a dejar solo a su amigo”, explicó Cisneros. Ese gesto fue el detonante. El grupo buscó revancha.


El día del crimen, los agresores fueron primero a la casa de Alan con una excusa falsa. “Dijeron que iban a comprarle un repuesto de moto, cosa que mi hijo no tenía”, recordó. Al no encontrarlo, lo esperaron en las inmediaciones. Alan venía del supermercado chino ‘’Mafalda’’ ubicado a pocos metros cuando fue interceptado.


El autor material del homicidio fue Godoy, hoy el único condenado. Recibió una pena de nueve años de prisión y, con el cómputo del tiempo ya cumplido, saldrá en libertad el 25 de enero de 2032 a las 12 del mediodía. Los demás involucrados están todos libres. “Estuvieron ahí y fueron cómplices, porque ninguno fue capaz de decir ‘che, esto está mal’”, sostuvo Cisneros.


La respuesta judicial dejó una marca profunda. “No confío en la Justicia. Le dieron nueve años: un año más que la mínima y la mitad de los años de vida de mi hijo”, afirmó. Para ella, el mensaje es peligroso: “Que no sea gratis sacarle la vida a una persona”.


Pero el reclamo no se limita a los tribunales. Cisneros también apuntó contra el rol de los medios y el abordaje del caso en las primeras horas. Denunció la difusión de imágenes sensibles y el daño irreparable que eso provocó. “Tenés que tener un poquito de corazón”, expresó al referirse al medio InfoZC, que publicó fotografías del cuerpo de su hijo yaciendo en el suelo.


El paso del tiempo no alivió el dolor ni trajo acompañamiento social. Al contrario. “Como mamá y como campanense me sentí bastante sola”, confesó. Las marchas fueron perdiendo apoyo y la respuesta de la comunidad se volvió indiferente. “La gente te mira como diciendo: ‘¿y por qué lo mataron? ¿Qué hizo tu hijo?’”, relató.


Esa soledad explica por qué, a días de cumplirse tres años del asesinato, Cisneros duda en volver a movilizarse. “No me siento capaz de aguantar otra mirada así”, reconoció. Para ella, la ciudad naturalizó la violencia y la muerte de jóvenes en la vía pública. “Esto va a seguir y cada vez va a ser más grave, hasta que le toque el hijo de alguien más arriba”, advirtió, al tiempo que resumió su vida después del crimen con una frase que duele: “Yo no cumplo años, cuento los años para volver a ver a mi hijo”.


A casi tres años del asesinato, el pedido sigue siendo el mismo: justicia completa, responsabilidad compartida y una sociedad que deje de mirar para otro lado. Porque, como repite Gisela Cisneros, “mañana le puede tocar a cualquiera”.

La entrevista completa, realizada por Esteban Ferraris, Lucía Ramírez y Germán Rebottaro, a continuación:


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