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Una seguidilla de robos rompe la tranquilidad histórica del barrio Obrero

El sábado robaron en un edificio de la calle Mendoza, y los mismos malvivientes volvieron a intentarlo pocas horas más tarde. La reiteración de hechos delictivos en los últimos tiempos modificó abruptamente la dinámica de un vecindario que durante años se destacó por su tranquilidad, obligando a los vecinos a convivir con un nivel de inseguridad hasta ahora desconocido.

Uno de los dos ladrones, con la bicicleta que terminó llevándose.
Uno de los dos ladrones, con la bicicleta que terminó llevándose.

El sábado 3 de enero, cerca de las 19:45, dos jóvenes cometieron un robo en un edificio ubicado sobre la calle Mendoza, entre avenida Mitre y Corrientes. Tras permanecer varios minutos manipulando la puerta de rejas que da acceso al hall, lograron ingresar y sustraer una bicicleta tipo mountain bike.


Según surge de los registros fílmicos captados por las cámaras de seguridad del edificio —instaladas recientemente a raíz de una serie de robos—, ambos individuos vestían buzos con capucha colocada, pese a las altas temperaturas propias de comienzos de enero. Uno de ellos llevaba además una gorra, lo que dificultó su identificación. Ya en el interior, ignoraron por completo dos motocicletas estacionadas en el lugar y se dirigieron directamente hacia la bicicleta, lo que refuerza la hipótesis de que actuaron con un objetivo definido de antemano. Mirá el video a continuación:



El dato más alarmante se produjo apenas siete horas después. Durante la madrugada, los mismos sujetos regresaron al edificio e intentaron nuevamente forzar la puerta de rejas. En esta oportunidad, la maniobra fue advertida por un vecino que reside en la planta baja, lo que obligó a los malvivientes a huir sin concretar el delito. A continuación, la grabación:



Más tarde, y a partir de averiguaciones realizadas por los propios residentes, se supo que ambos habrían sido vistos en el barrio San Cayetano poco tiempo después.


Este episodio se suma a otros varios robos recientes sufridos en el mismo barrio, ubicado en una zona que, históricamente, se caracterizó por su tranquilidad y por la casi inexistencia de hechos delictivos, una realidad que hoy parece comenzar a resquebrajarse.


La reiteración de robos en un corto período no solo implica pérdidas materiales, sino que también instala una sensación de vulnerabilidad entre los vecinos, que observan cómo un barrio tradicionalmente seguro empieza a verse alcanzado por una problemática que hasta hace poco le resultaba ajena.

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