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Impuesto a las ganancias: deben eliminar el gravamen a quienes no tienen capacidad contributiva

La modificación de la base imponible del Impuesto a las ganancias, noticia que representa un momentáneo alivio para cierto sector de la sociedad, no deja de ser una medida que a corto plazo vuelva a ser motivo de discordia.


En 2021, se subirá el piso a partir del cual los trabajadores en relación de dependencia, jubilados y pensionados comienzan a pagar el impuesto a las Ganancias. De esta forma, un trabajador que gane menos de $150mil (BRUTO) dejarán de tributar.

Martín Munitich, Lic. en Administración y militante radical

El piso que se establece no se modifica durante el resto del año. La actualización es anual y según la evolución de los salarios y no de la inflación. Por lo tanto el beneficio percibido se puede perder rápidamente ante el menor incremento salarial o diluir por los efectos inflacionarios.

La brecha entre la canasta básica (por arriba de los $50 mil aproximadamente, sin contar alquiler ni servicios) y el piso de ganancias (NETO) es estrecha, sobre todo para una familia con dos hijos, y que si, dicha canasta, se actualiza por inflación, más acotada la diferencia.


No podemos hablar de obtención de beneficios en estos supuestos y mucho menos de gravarlos.


Seguir gravando con el impuesto a la clase trabajadora, jubilada o pensionada, sin capacidad contributiva, representa una oposición al relato oficial del gobierno nacional que se jacta en cada momento de defender a los sectores más comprometidos de la economía.


Parte de los más de 1.200.00 beneficiados por el Ley, volverán a tributar en 2022. Es una medida que intenta tener algo de impacto positivo para el venidero proceso electoral más que un beneficio que venga a revolucionar el sistema, muchas veces injustos.


Martín Munitich

Lic. en Administración

Militante Radical