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ATMA se va de Campana, y presionan a empleadas para ''arreglar'' sus desvinculaciones

Comenzaron siendo 70 empleadas, pero por la apertura de las importaciones y la crisis económica generalizada del país hoy solo quedan 12. El plan de la empresa es irse de la ciudad y trasladarse a Avellaneda. Trabajadoras de la empresa de electrodomésticos del Grupo Newsan -inaugurada en 2012 durante la gestión de Stella Giroldi- denuncian estar siendo presionadas de forma sistemática para ''arreglar'' su desvinculación o ser despedidas antes del 10 de diciembre.

ATMA pasó de de 300 empleadas a 12 en 7 años. Y muy pronto podría bajar las persianas en Campana.

Código Plural se reunió y charló con un grupo de empleadas de ATMA, la histórica empresa de electrodomésticos y artículos para el hogar fundada a mediados de la década del '30, y que reside en Campana desde 2012.


ATMA es parte del Grupo Newsan, un joint venture de empresas dedicado a la fabricación, comercialización y distribución de electrónica de consumo y artículos para el hogar. Muy recientemente, Newsan se asoció con la marca danesa Vestas, productora de aerogeneradores destinados principalmente a parques eólicos. Ambas plantas operan, por el momento, en Campana.


Según nos contaron las propias trabajadoras, ATMA viene reduciendo su personal -hitórica y mayoritariamente femenino- de forma ininterrumpida desde la apertura de las importaciones que propició el gobierno del presidente saliente Mauricio Macri. Tal es así que cuando comenzó a operar, en 2012, ATMA tenía 300 mujeres empleadas, que sustituían 72 millones de dólares de importaciones con su producción. Sin embargo, esa cifra fue bajando hasta 70 personas, y en los últimos 7 meses el staff pasó a su mínimo histórico de 12 mujeres. Si, de 300 a 12 en 7 años.

Pero esto no es todo: la reducción del personal en los últimos meses de 70 a 12 se logró, en gran medida, con desvinculaciones voluntarias a cambio de dinero, es decir, ''arreglando'' con la empresa. Según nos contaron las operarias, desde la empresa les ofrecen como oferta standard ''el 150'', esto es, el total del dinero que les correspondería por indemnización si las despidieran, más un plus de 50%. Incluso, algunas llegaron a acuerdos muy por encima de los 150, en una especie de ''tira y afloje'' con los directivos. Es decir, no se trata de un problema de fondos, sino de no querer mostrarle a la sociedad que la empresa deja gente en la calle.


Hasta acá, por más triste que sea la situación -que no sorprende, ya que esta misma empresa ha sido noticia por despidos en el pasado [ver más], por más desmentidas que haya realizado Abel Furlán, secretario general de la U.O.M., a través de los medios [ver más]- se está dentro de los límites legales de la lógica empresarial y capitalista. Esto es: a nadie le gusten los despidos, pero la empresa tiene potestad para ejecutarlos siempre que lo haga cumpliendo con la legislación laboral vigente.

Edición del 31/7/2018 del diario La Auténtica Defensa, donde Abel Furlán desmiente los despidos en Newsan informados en este medio

El problema, que ya excede las potestades de la empresa para entrar en el terreno de la ilegalidad, es que las empleadas ''sobrevivientes'' de ATMA llevan meses de sistemático acoso para que accedan a ''arreglar''. Una de las trabajadoras, con 7 años de antigüedad, cuenta que desde el departamento de Recursos Humanos de la empresa le piden una y otra vez que acepte el ''arreglo'' porque si no ''antes del 10 de diciembre, que asume Alberto, las despedimos a todas''. A pesar de las reiteradas negativas de la trabajadora ''a arreglar'', de dejarlo en claro infinidad de veces, desde arriba presionan semana a semana, con diferentes clases de advertencias. Y en esa atmósfera, aseguran, ''es imposible trabajar''.

El miércoles 20 de noviembre, y como última novedad, se les informó a las empleadas que ''el viernes 22/11 se termina la producción'', y que la llegada del telegrama de despido será inminente. A esta altura es difícil saber si se trata de una decisión tomada y real, o un capítulo más en la guerra psicológica contra las trabajadoras para que accedan al retiro voluntario vía ''arreglo''.

''Trabajamos totalmente angustiadas, con miedo a perder el trabajo. Desde hace más de un año llaman a la gente para arreglar. En su momento nos reunían a todas, pero ahora es individualmente, y todas las semanas es lo mismo: nos dicen que tenemos una semana para pensarlo, y vuelven a llamarnos. Nos dicen que la parte de ensamble donde estamos no va a existir mas. Que tenemos que arreglar o esperar que nos llegue la carta de despido. Todo esto lo quieren hacer antes de que asuma Alberto Fernández, y por eso es que están adelantando todo el trabajo que nos quedaba. Ningún delegado nos defiende, es más, dos de ellos A. y R. de Comisión Interna siempre están tratando de convencer a la gente de ''arreglar''. Necesitamos que esta situación se conozca pero no queremos exponernos porque tenemos miedo de perder nuestra única fuente de ingresos'', fueron palabras de una de las chicas que habló con nosotros, que sintetizó con notable claridad la situación.

Las trabajadoras nos explicaron que le pidieron a la empresa una tercera posibilidad, distinta a la de ''arreglar o ser despedidas'', que es la de ser absorbidas por la empresa danesa Vestas. Ellas saben que el tipo de trabajo en Vestas es más de ''fuerza bruta'', quizás más ''de hombres'', pero lejos de achicarse ante el desafío pidieron comenzar a trabajar allí de manera de no perder el trabajo. Sin embargo, los directivos les indicaron que esa no es una opción, ya que ''los daneses no quieren mujeres''. Así de tajantes.


Otra de las chicas nos confió que ''En los últimos meses directamente nos ponían fechas. Nos decían ''hasta X fecha tenés tiempo, luego se acaban los retiros'' y ahora es cosa de que todos los martes nos llaman para intentar hacernos arreglar. Es imposible trabajar con esa presión y esa angustia, de tener que elegir entre un despido o un retiro voluntario. Nosotras queremos trabajar, y si ya dijimos una vez que no vamos a arreglar, que hagan lo que tengan que hacer pero hasta que lo hagan que nos dejen trabajar en paz. Tenemos una compañera que sufrió ya una crisis nerviosa por este tema''


Respecto al modus operandi del sistemático acoso para conseguir la desvinculación voluntaria de las 12 empleadas que aun quedan en pie, una de ellas contó que es más o menos así: ''Sale Horacio, el jefe de Recursos Humanos, y le dice a la líder que nos vaya llamando de a una. Él nos atiende en una oficina aparte, cierra la puerta, y se queda él solo con cada una, más o menos 15 minutos. Te dice que la empresa está mal, que ''perdimos un contrato con los chinos y no sabemos qué va a pasar''. Pero siempre aclarando que Vestas tiene posibilidades de continuar operando en Campana, pero no ATMA. ATMA se va de Campana. Es irrevocable.''

ATMA abrió sus puertas en Campana en 2012 durante la gestión de Stella Giroldi, y fue inaugurada via streaming por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, hoy vicepresidenta electa

Lo que las trabajadoras tienen confirmado por los propios ejecutivos de la empresa es que ATMA necesita deshacerse de las 12 empleadas que aun le quedan para trasladar sus ya reducidas operaciones a Avellaneda. ¿Por qué motivos una empresa, de repente, eligiría simplemente cambiarse de ciudad? Que Avellaneda sea gobernada por un intendente peronista de la ''mesa chica'' de Alberto Fernández, como Jorge Ferraresi, y Campana una ciudad ''macrista y aislada en la región'', ¿tendrá algo que ver? Ellas no lo pueden asegurar, pero perciben el tufillo político en la decisión.


''En Campana seguirá habiendo una fábrica que es Vestas'' aclaró la empleada de mayor antigüedad, quien luego agregó que ''La fábrica se llama ahora ''Vientos de Campana''. El cambio de nombre se dio por un tema de tipo fiscal. Antes era Newsan-Vestas, que producían electrodomésticos por un lado y motores por el otro, y ahora solo quedará la parte de los motores. La de electrodomésticos se termina, se va''.


''Lo que están haciendo con nosotras es hostigamiento. Si vos le decís a una persona que NO querés arreglar, y a la otra semana te vuelve a llamar, y te vuelve a llamar, y te vuelve a llamar, eso es hostigamiento'', dice otra de ellas. ''Lo que pasa es que denunciarlo no sé si va a ser positivo para nosotras. Y los delegados no solo no nos ayudan sino que nos instan a arreglar, o nos dicen que activarán un plan de lucha una vez que estén los telegramas de despido. Una vez que estén los telegramas ya fue, ya ahi no hay tutía'', concluyó.


Escuchá parte de la charla a continuación:


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