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Vecinos del barrio El Bosque de Río Luján denuncian usurpaciones, picadas y abandono generalizado

Un grupo numeroso de residentes del barrio cercano al Sofitel expuso, en una serie de cinco videos, una acumulación de conflictos que —afirman— alteró la tranquilidad del lugar y motivó un pedido directo al intendente Sebastián Abella y a las autoridades de Campana.

Residentes del barrio cercano al Sofitel se reunieron para exponer su descontento y presentar sus quejas ante el intendente Sebastián Abella y las autoridades de Campana.
Residentes del barrio cercano al Sofitel se reunieron para exponer su descontento y presentar sus quejas ante el intendente Sebastián Abella y las autoridades de Campana.

Un grupo de vecinos del barrio El Bosque de Río Luján decidió convocar a medios independientes para visibilizar una serie de problemas que, según sostienen, se agravaron en los últimos años. La convocatoria reunió a una docena de residentes —una participación significativa para un barrio muy pequeño— que expusieron sus reclamos en cinco ejes temáticos:


1) USURPACIONES Y AMENAZAS


Los vecinos denunciaron la instalación ilegal de personas en terrenos del barrio mediante documentación presuntamente falsa. Señalaron que uno de los ocupantes, identificado como “Augusto”, habría protagonizado episodios intimidatorios, además de realizar conexiones eléctricas clandestinas.


Según relataron, la situación comenzó con el desmonte de un lote el 30 de agosto y derivó en una ocupación permanente desde el 2 de abril. Los residentes aseguran haber radicado denuncias ante la fiscalía del doctor Ferreirós, sin obtener soluciones. También manifestaron temor a que la práctica se replique en otros terrenos, alterando la convivencia de un barrio históricamente tranquilo.


Durante la cobertura periodística, incluso, una persona proveniente del terreno señalado como usurpado se acercó a los periodistas para cuestionar la filmación, en un episodio decididamente intimidatorio.



2) PICADAS Y CONTAMINACIÓN SONORA


Otro de los reclamos apunta a las carreras ilegales de autos y motos que -según afirmaron- se realizan los jueves y domingos entre la medianoche y las 4 de la madrugada. Los episodios ocurren en inmediaciones de una estación de servicio de la marca Shell y un polo gastronómico cercano a la intersección de la Ruta 4 con la Autopista Panamericana.


Los vecinos describieron ruidos constantes que afectan el descanso -sobre todo a niños- y advirtieron sobre el riesgo de accidentes en una zona con alto tránsito. Aseguran haber realizado numerosos reclamos, incluso mediante la app Alerta Campana, pero indican que la respuesta oficial se limita a intervenciones esporádicas que solo dispersan momentáneamente a los corredores.



3) EL ESTADO DE ABANDONO GENERALIZADO DEL BARRIO


Los residentes también denunciaron calles con pozos y barro, sectores sin iluminación, falta de mantenimiento, problemas con la recolección de residuos, y dificultades para el ingreso de servicios básicos.


Además, cuestionaron lo que consideran un trato desigual: mientras se mejoran accesos a emprendimientos privados, aseguran que el interior del barrio permanece deteriorado. Asimismo, destacaron que un establecimiento gastronómico quitó, sin dar explicación alguna, un cartel identificativo del barrio colocado por los propios vecinos, y mencionaron la ausencia de respuestas a las quejas formales presentadas al municipio.



4) LA LLEGADAD DE ''EL PROGRESO'' AL BARRIO


Los vecinos expresaron preocupación por el avance comercial en la zona, que —según indicaron— modificó el carácter residencial y natural del lugar. Una de las residentes habló de “ecocidio” al referirse a la tala de árboles y la alteración de microclimas naturales.


También denunciaron presiones a propietarios para vender sus terrenos y afirmaron que promesas de forestación y mitigación ambiental no se cumplieron. En su visión, el desarrollo comercial avanzó sin consulta previa, transformando en pocos años el entorno que habían elegido para vivir.



5) NATIVE BEACH: DESCONTROL Y MÁS CONTAMINACIÓN SONORA


Finalmente, los vecinos apuntaron contra la actividad del Native Beach Club, al que acusan de generar ruidos intensos durante los fines de semana, con música electrónica hasta las primeras horas del domingo. Vale recordar que este emprendimiento está ubicado ilegalmente dentro de lo que es la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos [ver más]:


Una zona de amortiguamiento ambiental, también conocida como zona de transición o zona tampón, es un área que se establece alrededor de un ecosistema protegido o de interés ambiental para ayudar a protegerlo de las actividades humanas que podrían afectarlo negativamente. Esta zona actúa como una especie de barrera entre el área protegida y las actividades humanas, proporcionando un espacio donde se aplican regulaciones o restricciones específicas para minimizar impactos negativos como la contaminación, la urbanización, la deforestación, entre otros.


Además, describieron caos vehicular y saturación de la colectora de la Panamericana por la llegada de autos y micros. También señalaron la pérdida de accesos públicos al río y a los humedales cercanos.


Según relataron, las denuncias realizadas no derivaron en soluciones y aseguran que, en ocasiones, la policía termina escoltando a los vehículos vinculados a los eventos.



Los vecinos coincidieron en que la acumulación de conflictos modificó la vida cotidiana del barrio y reiteraron su pedido de intervención a las autoridades municipales.

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