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Rebelde sin causa: La torpe estrategia del equipo de Abella de confrontar con Kicillof

El intendente no deja pasar oportunidad de pegarle al gobernador bonaerense. No le hizo caso en nada con la pandemia, lo ataca semana a semana por cualquier motivo, y hace unos días, tras brindar su apoyo a su par de Tandil por cortarse solo y prescindir del sistema de fases, lo acusó de ‘’desconocer la autonomía municipal’’ y de ser irrespetuoso de los resultados de las elecciones. En esta editorial explicamos por qué esta estrategia es una mala idea, y abrimos el interrogante: ¿Son estas ideas propias de Abella? ¿O desde dónde se cocina la dirección estratégica, ideológica y discursiva del gobierno de Campana?

¿Qué busca Abella al confrontar con Kicillof? ¿Qué cosa positiva puede obtener Campana de esta pelea?

Alguien del equipo de Sebastián Abella le debe haber sugerido que, como estrategia de gobierno, le pegue en toda ocasión que pueda al gobernador bonaerense Axel Kicillof.


Antes de las elecciones, quizás tenía sentido: el macrismo no tenía ningún tipo de dudas respecto a la victoria de María Eugenia Vidal sobre él, y ‘’pegarle a un Cámpora’’ servía para arengar a la masa antiperonista local, que bastante grande es. Nadie en el gobierno municipal realmente se imaginaba en la situación de tener al economista keynesiano, probablemente lo más cercano y parecido a Cristina Fernández de Kirchner en el mundillo político, como jefe y autoridad máxima. Pero sucedió: Kicillof fue elegido gobernador, luego de arrasar tanto en las P.A.S.O. como en las elecciones de octubre de 2019.


Esta estrategia de chocar contra el gobernador es llevada a cabo por el Ejecutivo local de forma bastante torpe, incluso grotesca. Es más, a veces parece que lo hiciera tan solo para ‘’mostrarle los dientes’’, es decir, sin ningún objetivo práctico que justifique la confrontación. Ejemplos hay muchos, pero hubo uno muy reciente que se destaca: en una gacetilla de prensa oficial, Abella aseguró que ‘’Los intendentes somos los que estamos en contacto con el vecino en la diaria y la Provincia debe respetar eso”, de forma de defender al intendente de Tandil, Miguel Lunghi, quien decidió ignorar el sistema de fases establecido por el gobierno provincial y hacer las cosas ‘’a su manera’’ en su ciudad.

En esa nota emitida desde la Secretaría de Comunicación Municipal, Abella agrega que “Con esta actitud amenazante hacia el intendente Lunghi la provincia está demostrando además un profundo desconocimiento de la Autonomía Municipal. Los intendentes fuimos votados por nuestros vecinos y eso debe ser respetado. Cada distrito tiene realidades diferentes y deben respetarse”. Con esto, el Jefe Comunal intenta golpear a Kicillof por dos vías: una, al afirmar que ignora el funcionamiento y las competencias de las distintas jurisdicciones, y dos, al ‘’tirarle en la cara’’ los resultados de las elecciones y al llamarlo ‘’irrespetuoso’’ de la soberana decisión popular en las urnas.


En relación al Covid-19, Abella fue siempre uno de los intendentes más ‘’rebeldes’’: primero bloqueó todos los accesos a la ciudad, en directa desobediencia a las indicaciones del gobernador Kicillof y del ministro de Seguridad Sergio Berni. Luego, y pese a que los números en Campana fueron siempre malos per se y peores que los de sus ciudades vecinas, pidió incesablemente abrir y abrir cada vez más la cuarentena. Y lo logró: Campana hoy está en fase 4 y fuera del AMBA, pese a llevar 23 días seguidos con una velocidad de duplicación de casos por debajo de los 25 días, y con muchos de ellos preocupantemente cerca de los 15. ¿Qué significa esto? Que en Campana el virus se mueve rápido, mucho más que en sus ciudades vecinas. Y no sólo se mueve rápido, también mata: en los últimos 6 días hubo 8 personas fallecidas


Pero eso no es todo: a finales de junio el intendente aseguró a la prensa que “En Campana existe un importante grupo de vecinos que todos los días se levantan para ganarse el mango que aún no pueden trabajar y que tampoco están dentro de las ayudas que está brindando el Gobierno Nacional, por lo tanto es muy necesario que vuelvan a trabajar”. Fue otro doble golpe: uno, ‘’el gobierno es malo porque no permite trabajar a mis vecinos’’ y, dos, ‘’el gobierno es malo porque no ayuda económicamente lo suficiente’’.

Y no puede no mencionarse el conflicto con los fondos provinciales: Abella y sus concejales enviaron a la prensa una infinidad de gacetillas advirtiendo sobre el peligro que corría el pago de sueldos a los trabajadores municipales debido a una supuesta falta de ayuda del gobernador, al que calificó de ‘’mezquino’’. “La salud pública de la provincia de Buenos Aires la sostenemos entre todos los intendentes. Sin nosotros, el sistema sanitario se caería y no se podría controlar la pandemia”, dijo también a finales de abril.


Este ‘’plan’’ de atacar al gobierno provincial va de la mano con otra estrategia, quizás un poco más sutil, de querer instalar en la sociedad la idea de que Campana progresa por la inestimable ayuda del sector privado –donaciones o acciones de R.S.E. de entidades privadas locales-. De este modo, por ejemplo, se agradece a Tenaris y a la Cochería Torres (increíble pero real) por sus donaciones, como dando a entender que ‘’tapan un agujero’’ que dejarían los gobiernos peronistas.


También, hace una semana, y aprovechando la movida mediática sobre el tema, Abella expresó que le "Preocupa la ausencia de una postura política clara del Gobernador sobre las tomas de terrenos’’. Como podrá notarse, cualquier bondi lo deja bien para pegarle al gobernador.

Pero volviendo a la gacetilla de prensa municipal que motivó esta nota editorial, que es la de Abella haciendo declaraciones en defensa del intendente de Tandil que se ‘’rebeló’’ a Kicillof, cabe decir que no fue una jugada inteligente. La inmensa mayoría de los intendentes de la oposición se alejaron de la postura de Langhi, le ‘’soltaron la mano’’, y ratificaron su compromiso a respetar los protocolos establecidos tanto por Kicillof en la provincia como por Alberto Fernández en la Nación. Esto no hace más que probar nuestra hipótesis inicial: alguien le dice a Abella que ‘’debe pegarle siempre que pueda a Kicillof’’ aunque sea para realizar un gesto a la tribuna antiperonista, más allá de si trae algún rédito concreto a la ciudad. Aparte, ¿qué rédito puede tener para Campana que el intendente, acostumbrado a gobernar con muchísimo dinero (Campana siempre fue muy mimada en ese aspecto durante la gestión de María Eugenia Vidal), se pelee con el gobernador, y encima que lo haga en un contexto de pandemia y de desastre económico heredado de la gestión anterior?


Abella no tiene con qué justificar su postura de rebelde. Hizo todo lo contrario a lo que indicó el gobernador y el presidente en relación al manejo de la pandemia: primero bloqueó accesos, cuando el gobernador pidió dejarlos abiertos. Luego bregó incesantemente por subir de fase y por abrir todas las actividades, cuando el gobernador insiste a diario en la importancia del aislamiento y de la no subestimación del virus. Y ahora se opone al sistema de fases, lo que lleva a la pregunta ¿qué sistema propone como superador?


Pero, y más importante, ¿cómo le fue a Campana con el Covid-19 tras la conducta ‘’rebelde’’ de Abella y su equipo? ¿Valió la pena la rebeldía? Veamos:

  • Campana tiene la tasa de letalidad más alta de la zona, mayor a la de todas sus ciudades vecinas.

  • Campana tiene a su tasa de letalidad por encima de la media nacional desde el día 1 de la pandemia

  • Tiene la más alta velocidad de duplicación de la zona, con pasajes de tiempo –algunos recientes- en torno a los 15 días o menor (se estima que con 15 o menos días de duplicación se debería retroceder de fase, mientras que Campana aspira siempre a avanzar)

  • Tiene la menor cantidad de testeos por 100 mil habitantes de la zona

Evidentemente, la gestión de Abella no puede sacar pecho de su actitud rebelde pues los números de la ciudad en relación a la pandemia no ayudan.


Pero hay una cosa más, que es fundamental: los ciudadanos de Campana eligieron a Sebastián Abella como intendente por segunda vez, por un amplísimo margen de votos, y eso constituye sin dudas un gran respaldo popular. Sin embargo, no fue la única cosa que los campanenses votaron: también eligieron diputados provinciales, diputados nacionales, presidente de la Nación, y gobernador. Y en todas esas otras categorías, el partido al que pertenece el intendente, Juntos Por El Cambio, perdió.


En la ciudad de Campana, el candidato a gobernador provincial más votado fue Axel Kicillof, con 2109 votos de ventaja sobre María Eugenia Vidal. Esto prueba dos cosas: una, que Campana no es tan ‘’gorila’’ como podría parecer a priori, y que la devoción de sus ciudadanos por Abella se limita a él y no se expande a su partido. Es decir, la gente de Campana no ama ni a Macri, ni a Vidal, ni a Cazador, ni a Contreras, ni a la ‘’Porota’’ Medina: ama específicamente a Abella. Dos, que es Abella quien debe respetar las decisiones de Kicillof, su superior, y debería hacerlo incluso si el ex Ministro de Economía no hubiera ganado en Campana. Pero, encima, lo hizo y por un muy buen margen. Campana eligió a Abella, pero también a Kicillof.

Para cerrar, nos preguntamos si esta postura beligerante de Abella contra Kicillof es producto de su propia iniciativa o si ha sido diseñada por algún consultor político o especialista en comunicación (o ambas cosas). Porque el 29 de octubre, apenas pasadas las elecciones, declaró “Vamos a generar nuevos lazos con Provincia y Nación", pero en lo que va del año ya le pegó por el tema de las tomas de tierras, por los sueldos de la plantilla municipal, por el sostenimiento de la salud pública municipal, por la entrega de mercadería y de leche, por la cantidad de efectivos de seguridad, por la administración del A.S.P.O., y antes de ayer por el conflicto con los policías de la provincia ¿Cambió de idea solo o lo invitaron cordialmente a cambiarla?


Lo mismo ocurre cuando aparecen en los medios locales notas de prensa con declaraciones bombásticas de concejales que, en sesión, rara vez abren la boca, como son los casos de Christian Amaya, Luis Costa, Ernesto Meiraldi, y en su momento la contadora Romina Vulich. Juntos por el Cambio ‘’expone’’, o mejor dicho, manda al frente de batalla a sus soldados menos preciados. Ellos pueden decir cualquier barbaridad e incendiarse, porque la gente en la ciudad los conoce poco y nada y porque, fundamentalmente, en Campana la gente vota a Abella, no a los que tiene a su alrededor. El as de espadas de Juntos Por El Cambio, su polo magnético, es Abella, y a él hay que preservarlo.


¿Será por eso que, ante la imposibilidad de una nueva reelección, ‘’cuidan’’ también la imagen de su hermana Elisa, a la que un medio local calificó de ‘’Capitana de Tormentas’’? ¿Será porque tienen claro que no hay, por el momento, nadie en Juntos Por El Cambio que pueda ganar una elección a nivel local que no sea el actual intendente, y ven en la construcción de la figura de Elisa la única chance, por compartir el ‘’apellido de la victoria’’?

Afortunadamente para Juntos Por El Cambio, pocos son los problemas que le causa la oposición. El bloque peronista gasta todas sus energías en romperse a sí mismo, y no logró ganar las elecciones (ni siquiera acercarse) ni con el ‘’ayudín’’ que significó el aluvión de votos del kirchnerismo en las categorías presidente y gobernador, ni tampoco con la presencia de Kicillof –la mayor rockstar de la política de aquel momento, que venía de pulverizar a Vidal en las P.A.S.O.- en la ciudad una semana antes de los comicios. El vecinalismo, por su parte, ha venido perdiendo peso elección tras elección. Fuera de esto, no hay mucho más. Por eso, el principal escollo del macrismo local es encontrar al sucesor de Abella, no la oposición. ¿Será Elisa?

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