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Por la senda de Rousseau: hacia un nuevo contrato social

Una mirada desde la política local sobre la coyuntura actual. La opinión de dos referentes de la Agrupación "Manuel Cáceres”


La pandemia del Covid-19 (coronavirus) que está azotando al mundo entero ya es una de las más importantes en la historia de la humanidad; y con tal envergadura no es de extrañar que nos haya puesto a reflexionar de una manera inusitadamente profunda respecto del lugar que ocupamos como sujetos sociales en la organización y disposición del mundo que habitamos, pero fundamentalmente en nuestro rol de actores políticos de cara a la sociedad que aportamos a construir. La humanidad asiste, apremiada por un virus que confina al aislamiento y obliga a la responsabilidad social comunitaria, a la revisión y reconfiguración de las conductas sociales más primarias y automatizadas y, al parecer, las conclusiones parecen inclinarse hacia la postura de ponderar la crisis (dicho esto con respeto por los indicadores trágicos de muerte e infecciones) como una oportunidad de recuperación de protagonismo de los valores más nobles y dignos de los seres humanos en su aporte socio-político, a saber: la solidaridad, la empatía, en fin, amor por el/la de al lado.


Consecuentemente con lo dicho arriba es que creemos que la política en general debe asumir este compromiso que es enorme por lo multifacético y por lo apremiante. Los actores políticos tenemos la obligación de sentar nuestras posiciones con claridad, pero también de permitirnos pensar en teoría y praxis que proyecten más allá del corto plazo, como una forma de contribuir a la reconfiguración de un mundo que sea más justo para todxs.


La revolución de las mujeres y la afluencia masiva de jóvenes a la vida pública, que se han incorporado al debate comunitario, definen los rasgos de la renovación política. Estos fenómenos conjugados cobran mayor sentido en los países que llamamos emergentes, por la potencia del mensaje, pero sobre todo por el alcance de su penetración social. El licenciado Germán Jendrulek, politólogo y referente de la Agrupación “Manuel Cáceres”, reflexiona: “Los nuevos actores políticos, mayoritariamente jóvenes, ya no son sectores a ser incorporados lentamente a las esferas de decisión política. El trasvasamiento generacional definido por el general Juan Perón en la doctrina justicialista, tantas veces declamado, pero abiertamente ignorado, esta vez nos apura. Las nuevas generaciones políticas (en este contexto llamarlxs jóvenes es tratarlos con desdén), con su ADN constitutivo de nuevas subjetividades en nuevos contextos, son muchas veces capaces de diagnosticar con mayor precisión que las generaciones de antaño. Es por eso que deben tener el protagonismo”.

Y agrega: “Desde La Agrupación Manuel Cáceres asumimos el compromiso descripto más arriba y vemos imperioso manifestar nuestra total predisposición a la acción coordinada dentro de nuestra comunidad en el actual contexto de pandemia, como también intentar un aporte desde nuestros conocimientos previos (teóricos y prácticos)”. El doctor Miguel Rossini, ex Secretario de Salud de la Municipalidad de Campana y miembro del mismo espacio político, precisa: “Nuestra posición es seguir apoyando las recomendaciones propuestas por el Ministerio de Salud de la Nación: aislamiento social preventivo y obligatorio. También el mantenimiento de toda la red asistencial y comandancia del Ministerio frente a la implementación de protocolos. A su vez, creemos que todo actor político debe estar presto para apoyar a los grupos de mayor vulnerabilidad acercándoles asistencia, alimentos e insumos para la higiene y limpieza de sus hogares. Hoy las acciones para contener la pandemia son del orden preventivo casi exclusivamente, o sea, auspiciosamente, de la puerta de los hospitales y/o clínicas para afuera en los tiempos que corren aún. Todo lo que se pueda estirar este período ayuda a aplanar la curva de contagios y que no colapse el sistema de salud nacional y provincial.”

Parece insoslayable una mirada geopolítica sobre la economía mundial y cómo los argentinos nos insertamos en ella”, agrega Jendrulek. “También sobre la estructura global del capitalismo en su fase actual, la salud del modelo de acumulación y qué deberíamos mejorar para transitar hacia un mundo más justo, digamos, con menor concentración de recursos y medios de producción y mayor distribución de la riqueza. Saludablemente, la cuestión del Estado vuelve al centro de la escena. La clara definición de los límites de su estructura y la importancia de su robustez para atender los problemas a escala nacional marcan la importancia del sector público en la regulación de la economía, pero sobre todo en la capacidad de asistencia a las grandes mayorías y regido por el concepto de justicia”.


“Si pensamos un escenario local”, analiza el Dr. Rossini, “pensando en una dimensión de unos cien mil habitantes -como nuestra ciudad-, podemos afirmar que la capacidad instalada en materia de salud es insuficiente, por lo que insistir en las medidas de aislamiento es el consejo más responsable, así como poner en marcha programas de asistencia urgente a los sectores más vulnerables, no sólo pensando en la contingencia del virus COVID 19, sino también a todas aquellas personas que por el aislamiento dispuesto van a tener graves problemas de subsistencia. Una situación compleja desde lo sanitario que se suma a una crítica situación socioeconómica producto de la destrucción del empleo y de las más elementales redes de solidaridad. Vemos a una gestión municipal muy preocupada por el fortalecimiento del Hospital San José para responder a la crisis con la adquisición de nueva aparatología, que deberá ser complementada con un plan de descentralización de la atención médica, la convocatoria a una agenda de profesionales de la salud y el trabajo social para la atención, contención y asistencia a las familias afectadas”.


Para ampliar aún más el abanico de temas en los que impacta la crisis actual, agregaba Jendrulek: “Habrá que revisar las deudas ingentes contraídas de manera irresponsable e ilegítima. También la imparcialidad de los tribunales que entienden en las relaciones entre estados soberanos y acreedores privados. ¿Por qué no poner un límite legislado internacionalmente a la financiarización de las relaciones económicas? El estado y la sociedad recuperan brillo y a los codazos se hacen lugar para decir lo suyo. Porque el coronavirus marcó, entre otras cosas, que parece que al capitalismo financiero no lo sostenían los flujos de capital, ni la innovación tecnológica ni la iniciativa de las empresas, sino la gente yendo todos los días a laburar”.

“No tenemos todas las respuestas y/o directrices para estos interrogantes, incluso si el modelo de acumulación vigente caerá derrotado o no, pero sí estamos seguros de que, como pensaron los contractualistas, debemos caminar hacia un nuevo pacto social, que redefina obligaciones y responsabilidades, donde todos los actores políticos estén incluidos en la redefinición: la sociedad civil, el estado y las instituciones intermedias, que incluyen sin duda alguna al capital” finaliza Jendrulek.

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