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Pandemia y urbanismo I (por Jorge Bader)

En este primer video de lo que será una serie, el reconocido arquitecto local resalta la vigencia del concepto de planificación, y explica cómo en la actualidad, en el epicentro de la pandemia global de Coronavirus -Wuhan, China-, se aplicó de forma exitosa el criterio del epidemiólogo británico John Snow, famoso mundialmente por haber demostrado que el cólera era causado por el consumo de aguas contaminadas con materias fecales, refutando así la teoría miasmática de la enfermedad vigente hasta mediados del siglo XIX. El video y la transcripción, a continuación.

TRANSCRIPCIÓN


Las crisis toman por sorpresa la sociedad. En realidad esta ha sido una crisis pre-anunciada, ya que las redes informan de varios antecedentes y preexistencias de contingencias biológicas que podrían o que permitían observar posibles pandemias. Informes de varios centros de estudios, entre ellos uno realizado por el doctor Larry Brilliant, que en distintas conferencias advertía de las pandemias como origen del crack universal.


Hoy más que nunca el concepto de planificación se hace presente en la sociedad, ya que es en estos momentos complejos donde reaparece todo aquello que por imperio de la inmediatez cotidiana no se pensó oportunamente con criterio social, y que frente a la contingencia obliga a acciones que pueden dar o pueden no dar el resultado esperado.

Para mí, el hecho destacable es observar la cuestión de la aceleración de los ciclos. En los siglos XVIII y XIX se produjeron 13 casos de pandemias globales, casi todas vinculadas al tema del cólera y una particularmente vinculada a la cuestión de la gripe, lo que se llamó la gripe rusa. Pero en el siglo XX se registraron nueve casos de pandemias globales, una muy cruel, que fue la primera en 1918, que se llamó gripe española, que se llamó así pero en realidad empezó en Francia, se difundió a través de España (la gripe en aquellos momentos viajaba en barco) y que produjo prácticamente cien millones de víctimas en el mundo. Ahora bien, apenas en los 20 años que van de nuestro siglo ya tenemos siete casos de contingencias, algunas de ellas que no llegan a ser del carácter global del actual virus, pero que tuvieron implicaron una amenaza importante.


Estamos hablando del Ébola, estamos hablando de Zika, estamos hablando del SARS, que amenazó con ser de la misma magnitud de la actual. Los ciclos, entonces, se aceleran, y esto me hizo reflexionar sobre cómo con muchos medios es difícil luchar, me imagino cómo sería con los escasos medios que les tocaba luchar en el año 1850 a los médicos, a los sanitaristas, a los urbanistas que de alguna forma colaboraban también con estrategias de control urbano. Y esto me llevó a investigar sobre algunos de esos antecedentes. Y el que más me llamó la atención fue el caso del doctor John Snow, conocido como el padre de la microbiología -o uno de los padres de la microbiología-, al cual le tocó trabajar en la epidemia de cólera de Inglaterra y cuya foto estoy subiendo para los que quieran conocerlo y pueden investigar.

Se suponía que el cólera estaba en el aire y, sin embargo, Snow no aceptó esa teoría del miasma, del mal aire, argumentando que, de hecho, el cólera ingresaba al cuerpo por la boca.

Publicó sus ideas en un ensayo que se llamó ‘’Sobre el modo de transmisión del cólera’’ (ver PDF) en el año 1849. Igual no tuvo mucho éxito con la comunidad médica en aquel momento, ya que había bastante escepticismo.


Pero pocos años después no pudo probar su teoría en circunstancias muy dramáticas. En agosto de 1854 se produjo un brote de cólera en el Soho de Londres. Después de la investigación cuidadosa, e incluso de trazar casos de cólera en un mapa del área, Snow pudo identificar una bomba de agua en Broadwick Street como la fuente de la enfermedad. Hicieron algunas adecuaciones en la bomba, le sacaron prácticamente los volantes, la desarmaron, la limpiaron, y los casos de cólera comenzaron a disminuir de inmediato.


Sin embargo, la teoría de la enfermedad de gérmen de Snow no fue ampliamente aceptada hasta recién después de la década del 60. La estrategia que Snow llevó adelante fue una estrategia conjunta con las autoridades urbanas locales. Intervinieron muchísimos planificadores urbanos y gente que conocía la provisión de servicios de la ciudad para detectar las alternativas de riesgo que Snow pretendía tipificar. Y sobre ese plano, en la ciudad, se trazó una matriz en base a los diagramas de Diagramas de Voronoi.

La bomba de Broad Street, en el Soho londinense.

Voronoi fue un matemático que desarrolló un sistema de geometría observando en realidad fenómenos de la naturaleza. En el video que estoy incorporando se ven las matrices de interacción geométrica de algunos vegetales o fragmentos de tierra, o de caparazones de tortuga. En fin, sobre esa observación, Voronin desarrolló una teoría de puntos nodales equidistantes y a partir de esto empezó a generar estas matrices sobre el territorio para demostrar que había un patrón de distribución de ciertas circunstancias sobre el suelo. Esta teoría, este desarrollo, sirvió posteriormente a muchos urbanistas, como por ejemplo el caso de Cristopher Alexander, para desarrollar su teoría de los puntos nodales sobre el territorio. Pero lo que me importa rescatar es que el famoso médico John Snow, frente a la epidemia del cólera, y con el trabajo de análisis matricial sobre el territorio, fue el primer adelantado en definir un sistema de cierre urbano planificado. Casi dos siglos después, las autoridades de Wuhan en China -que fue el epicentro de la actual pandemia global- aplicaron un sistema similar de información geográfica para identificar los focos y elaborar estrategias de acción sobre el territorio. Pero fíjense qué interesante: el modelo de Corea, que es el que hoy prácticamente se observa más como estrategia de lucha frente a la pandemia por el éxito, fue la utilización de las herramientas de información moderna, con los famosos diagramas de Vonoroi. Estos mapas de contaminación sectorial posibilitaron una acción estratégica para la contención de la pandemia. Corea implementó rápidamente varios sistemas de información e incluso un sistema de información muy dinámico de la población, donde se decía exactamente cuáles eran los casos que lo estaban rodeando y cuáles eran los puntos focales donde esos casos se habían difundido para que se tuviera el cuidado al acceder a supermercados o a puntos de interés. Corea prácticamente no cerró su economía ni cerró su actividad ni generó una cuarentena obligada sino que fue por sectores, estableciendo estrategias. Donde hubo cuarentenas, hubo cuarentenas en sectores determinados de altísimo riesgo que habían sido perfectamente identificados. Y sobre la planta urbana, todo el sistema de información geográfica que Corea tiene en este momento se aplicó con este criterio desde el punto de interés, de áreas de influencia, y de triangulación de los diagramas de Vonoroi. Es decir, que toda la planificación de los servicios públicos y todos los cierres fueron de carácter selectivos.

Por último, mi reflexión para cerrar esta idea es que dos siglos después, la estrategia más moderna de lucha frente a esta contingencia a nivel urbano aplicó más o menos el mismo criterio de Snow, es decir, establecer los puntos focales, establecer una matriz de interacción de los sectores de mayor riesgo, triangular sobre el territorio armando los puntos de influencia vinculados a los focos más significativos, y actuar en consecuencia sobre esos sectores y con toda la batería de alternativas, y dejar librado a otros lugares a los controles de la sociedad, pero que estaban más acotados e implicaban menos riesgo. Indudablemente es un modelo que está dando sus resultados.


La estrategia del puerta a puerta de Brillant, la estrategia de triangulación Voronoi, de John Snow, son antecedentes interesantes para rescatar como alternativa para repensar nuestras estrategias. Porque hoy tenemos todos los medios modernos que están al alcance de nuestras manos. Así que yo creo que en Campana, que hoy tiene algunos casos fatales que nos generan un luto colectivo y un dolor empático para con las familias que hoy sufren irremediables pérdidas, todavía, al parecer, no se ha generado un brote disparado que sea medianamente incontrolable. Con lo cual esta construcción del famoso plano rojo de Snow, o el cerco digital de Wuhan, o el cerco digital de Corea, son aun alternativas posibles.