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Opinión: ''La bolsa o la vida'' (por Arturo Remedi)

La salud pública no puede estar en manos del mercado

Ilustración de The New Yorker

En un artículo publicado el pasado viernes 27 de marzo, en el semanario New Yorker la periodista norteamericana Susan B. Glasser asegura que en referencia a la situación de la pandemia en su país “la desconexión entre la realidad de Trump y la realidad real nunca ha estado más de manifiesto que en los últimos días, como lo ha demostrado la verdadera cara del horror que enfrentamos en los Estados Unidos, en la ciudad de Nueva York, con morgues y salas de emergencia abrumadas, un gobernador (del estado de Nueva York NdR) pidiendo ventiladores y barbijos al gobierno federal, más los desgarradores relatos en primera persona que recuerdan las cartas abiertas enviadas desde Italia hace unas semanas, que advirtieron a los estadounidenses: esto es lo que viene para ustedes: no cometan nuestro errores. El martes, la Organización Mundial de la Salud dijo que Estados Unidos estaba emergiendo como el "epicentro" de la pandemia global…”

Luego de unas primeras semanas, a partir de la expansión de la pandemia dentro de EE.UU., en que el presidente Trump había tomado algunas medidas de contención sanitaria, el gobierno “….comenzó a señalar un cambio abrupto de rumbo, justo en el momento en que la enfermedad estaba acelerando su progreso mortal en una nación rica que resultó estar sorprendentemente mal preparada para ello.” continúa la nota del New Yorker.

El martes 24, que marcó un mes desde un tweet, ahora infame, en el que el presidente afirmó que "el Coronavirus está bajo control en los Estados Unidos", Trump fue aún más específico. Anunció esa tarde, que quería reabrir el país y "llenar" los bancos de las iglesias para Pascua, el 12 de abril, justo cuando se pronosticaba en Nueva York y otros estados la presión máxima (de la pandemia) sobre las instalaciones médicas sobrecargadas. Unas horas más tarde, en la conferencia de prensa nocturna, Kaitlan Collins de CNN le preguntó sobre este calendario aparentemente arbitrario.

"¿Quién sugirió Pascua?" Collins preguntó. "¿Quién sugirió ese día?" Trump respondió: “Simplemente pensé que era un momento hermoso. Sería un momento hermoso, una línea de tiempo hermosa. Es un gran día." Collins siguió: "¿Entonces eso no se basó en ninguno de los datos?" "Creo que sería una línea de tiempo hermosa", respondió Trump.

“Esto fue dolorosamente revelador: el presidente, bajo el interrogatorio de un periodista independiente, admitía que quería hacer algo sin fundamento científico.“

Finalmente, el jueves 26 el presidente Trump, llegó a su punto principal, que es que "tenemos que volver al trabajo".

Afirma la nota del New Yorker que “…la promesa de Trump para Pascua puede ser tan rápidamente olvidada como sus otras mentiras durante la crisis del coronavirus, como cuando dijo que los casos se reducirían a casi cero en unos pocos días, que la enfermedad simplemente desaparecería, y que nunca llegaría a nuestras costas en cantidades significativas.”

Por ultimo la periodista Glasser consigna que “en el largo curso de la Guerra de Vietnam, que duró una década completa, murieron unos cincuenta y ocho mil estadounidenses. Con la pandemia, muchos modelos científicos publicados en los últimos días han proyectado que las muertes de EE. UU. podrían llegar mucho más allá de esa cifra para cuando el coronavirus haya seguido su curso, dependiendo al menos en parte de las decisiones que tomen Trump y otros líderes en los próximos meses''.

Al momento de escribir esta nota (sábado 28) las cifras de la pandemia de coronavirus en EE.UU. indican que 118.000 personas se han contagiado (superando a China en alrededor de 40.000) y que los muertos ascienden a cerca de 2000. La otra cara de la moneda

Ilustración de João Fazenda

El foco puesto en la situación en EE.UU. tiene su explicación debido a que ese país es la primera potencia mundial y teóricamente el mejor preparado para enfrentar esta pandemia. Sin embargo no es así. ¿Por qué?

La enfermedad afecta al planeta entero y se expande allí y donde los gobiernos decidieron priorizar los mercados antes que la salud de la población.

Hay una clara división entre los que protegen la economía por encima de la población, como Trump en Estados Unidos y Boris Johnson (contagiado también de coronavirus) en Gran Bretaña, y los que priorizan la salud, como es a nuestro juicio lo que ocurre en Argentina. Por otro lado está por verse el desenlace en el Brasil de Jair Bolsonaro, claramente no calificado para atender la emergencia.

En Estados Unidos la primera muerte por coronavirus se registró a fines de febrero y en Argentina una semana después. Pero allí ya hubo 2000 muertes y se ha convertido en el país con más infectados en el planeta con 118.000 enfermos.

Con la Argentina en cuarentena, en el mismo período hubo 17 muertos y 690 infectados. En relación con la cantidad de habitantes, la diferencia es clara a favor de Argentina y seguirá creciendo. Las cifras corresponden al sábado 27 de marzo.

En la Argentina, según diversas versiones periodísticas, los grandes empresarios critican en voz baja, porque no están conformes con las medidas económicas anunciadas por el presidente Fernández.


Según los grandes medios de prensa concentrados, la intervención del Estado es de carácter populista, y direcciona negativamente a los mercados.

Sin embargo la realidad siempre emerge entre las toneladas de argumentos falaces. La ecuación económica de fondo está en las medidas de emergencia, de aislamiento social que derivan en protección de la salud de la población y por supuesto también en el menor costo económico, por lo corto y efectiva de la cuarentena instaurada.

por Arturo Remedi

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