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OPINIÓN: ''Basta de terrorismo al progreso''

''[...] a la implementación de determinadas políticas económicas que fomentan el crecimiento desmedido del Estado se la puede llamar ''terrorismo al progreso''. Porque el progreso es justamente todo lo contrario: es generar, por medio de políticas económicas acordes a la realidad global, el crecimiento del sector privado que es el que genera la riqueza de una Nación''. Por Diego Sarna, referente de Avanza Libertad Campana.

Comencemos con el simple significado de la palabra Impuesto.


Los impuestos son tributos que cada persona, familia o empresa debe pagar al Estado para costear las necesidades colectivas, contribuyendo así con una parte de sus ingresos. Los impuestos son los tributos más importantes, a través de los cuales, se obtiene la mayoría de los ingresos públicos.


Existe una regla directamente proporcional y es que a mayor tamaño del Estado se necesita mayor recaudación o aportes de la clase trabajadora que es la que aporta a la recaudación publica por medio del pago de impuestos.

¿Qué significa esto? Muy simple, cuanto más se agrande la cantidad de personas y las funciones que dependan del gobierno de un país, mayor será el gasto publico necesario para cubrir los costos que esto genera.


Cuanto más grande sea el tamaño del Estado y más personas dependan de éste ya sea en forma directa (empleados a sueldo) o indirecta (planes o ayudas sociales), éste se verá obligado al aumento o nuevas implementaciones de impuestos, tasas o regulaciones que buscarán costear el incremento del gasto público que esto genera.


El aumento del tamaño del Estado generalmente busca solucionar la falta de empleo desde el sector privado (empresas, comercios, empleados) que por otro lado es el que cada vez sufre más el incremento o creación de estos impuestos, que atentan directamente sobre dicho sector y comienza a causar problemas económicos que concluyen en cierre de empresas y comercios, empleos en negro para evitar las cargas impositivas o, lo más preocupante, el cierre de esas fuentes de trabajo que terminan sumando más desempleo y por consecuencia, más gente dependiente del Estado.

Reflexionando sobre lo mencionado anteriormente es que llego a la conclusión metafórica de que a la implementación de determinadas políticas económicas que fomentan el crecimiento desmedido del Estado, se la puede llamar terrorismo al progreso. Porque el progreso es justamente todo lo contrario: es generar, por medio de políticas económicas acordes a la realidad global, el crecimiento del sector privado que es el que genera la riqueza de una Nación; es brindar flexibilidad o quita de impuestos, tasas y regulaciones para que nuevas empresas se vean tentadas a invertir en el país y de esa forma contribuir a la creación de nuevos puestos de trabajo y desalentar el trabajo informal.


Después de todo, solo estamos hablando de economía básica: no se puede gastar más de lo que se produce y ese es hoy nuestro gran problema.