• Código Plural

Los medios y los abusos: el respeto a la voluntad de las víctimas vs. el derecho a la información.

Actualizado: 17 de dic de 2018

El periodista Alfredo Leuco reveló en su programa de Radio Mitre quién fue el abusador de Romina Manguel, que había expresado no querer revelar su identidad. La polémica quedó instalada: ¿Qué es lo correcto en estos casos? ¿Deben los medios informar todo lo que saben, por estar tratándose de potenciales amenazas sociales, o siempre debe respetarse la voluntad de las víctimas, respetar sus decisiones, y no dar a luz cierta información? Hablamos con referentes sobre la cuestión de género en la zona.

La cronología fue la siguiente: Thelma Fardín contó al país, en una conferencia de prensa organizada por el colectivo ''Actrices Argentinas'', que fue violada por el actor Juan Darthes. De forma casi inmediata recibió la solidaridad de la inmensa mayoría de la sociedad, que se volcó a las redes a publicar el slogan y ''grito de guerra'' feminista ''Mirá Cómo Nos Ponemos''. Y, a modo de avalancha, empezaron a revelarse cientos de casos similares. La confesión de Fardin generó una atmósfera propicia y segura para que otras mujeres decidan contar sus experiencias. Y una de ellas fue la periodista Romina Manguel, que contó la suya en vivo en el programa del cual forma parte, Animales Sueltos, del canal América.

La comunicadora de 45 años contó que una persona famosa la acosó ''sistemáticamente'' y que ''se ha sentado aquí, en este mismo programa''.

“Las víctimas denunciamos cuando podemos, no cuando queremos. Yo soy una mujer grande, tengo 45 años, dos hijas y hay hechos que no me animo al día de hoy (a contar). Teniendo amigas que me acompañan, mujeres que activamente militan. No me animo a contar hechos que me pasaron. Hechos que me pasaron en esta mesa…“, denunció Manguel.

La periodista mencionó su caso con el objetivo de explicar que los tiempos de cada mujer abusada son distintos, que unas pueden decidir contar lo que vivieron rápidamente y, otras, demorar años. Además, hizo foco en que si una persona de 45 años, de los medios, con muchas posibilidades y conexiones -como ella- se tomó un buen tiempo para hablar, y que al día de hoy no se anima a dar el nombre de su victimario, ¿qué se le puede exigir a una chica de 16 años, que cuenta con muchísimas menos herramientas, y que vivió el trágico episodio en una época mucho menos favorable que la actual para ''hablar''?

Aun antes de que el mismo programa finalice, en la mesa de Animales Sueltos ya trataban de descifrar quién era la persona aludida por Manguel. Y fuera del programa, las especulaciones fueron muchísimas hasta que, finalmente, apareció con fuerza un nombre.


Quienes salieron a hablar, y coincidieron con la identidad del presunto abusador, fueron los periodistas Javier Vicente, de Radio Caput, y Alfredo Leuco, de Radio Mitre. En ambas transmisiones dieron el nombre de Guido Sandleris, actual presidente del Banco Central de la República Argentina, y de quien se dice fue pareja de la periodista.


Consideramos que la noticia ya está instalada en los medios y en la sociedad, es decir que, a esta altura, el daño ya está hecho, y que de esta desafortunada revelación se puede sacar algo positivo.


Esto decía Javier Vicente en su programa ''Relatos Militantes'':

Y previamente, el miércoles 12, el periodista Alfredo Leuco en su programa ''Le Doy Mi Palabra'', de Radio Mitre, afirmó lo mismo: que el agresor de Manguel fue Sandleris: “Romina Manguel no quiso dar nombres, dijo que no estaba en condiciones de dar nombres, pero el nombre no sólo ya ha trascendido, es un alto funcionario del gobierno de Macri. Un hombre que es la piedra de toque de la política económica para mantener el dólar. Estoy hablando de Guido Sandleris”

Javier Vicente (izquierda) y Alfredo Leuco (derecha), ignoraron la voluntad de Romina Manguel y revelaron la identidad de su agresor. Foto: Diario Popular

El periodista de T.N. continuó diciendo que “Lo estoy contando porque el Gobierno ya tiene esta información y va a actuar enseguida sobre este tema. ¿Qué dice Romina Manguel o por lo menos que ha trascendido que el Gobierno cree? Romina tiene en su celular una cantidad de chats con Guido Sandleris, donde él le plantea cosas muy íntimas. Yo creo, groseras. ‘Te voy a hacer tal cosa…’ o ‘Vení te voy a hacer tal otra’ y ese tipo de cuestiones, que es uno de los elementos que hay. Cuando se enteraron en el Gobierno Nacional, imagínense que estamos hablando del presidente del Banco Central, lo convocaron a Sandleris para que diera algún tipo de información [...] Sandleris dijo que los Whatsapp eran ciertos porque salía con Romina Manguel. Que los dos estaban separados y bueno, que era una relación de pareja, aunque no haya durado mucho. Y sí, muchas parejas en los Whatsapp se incentivan, se seducen, se sugieren. Eso es lo que ha explicado Guido Sandleris”, concluyó.

Mas allá de la shockeante revelación, inmediatamente llovieron las críticas a estos dos periodistas, y se instaló el debate. Es que Romina Manguel no quiso dar el nombre, por no sentirse preparada aun, y pidió a la prensa que ''por favor no empiecen a linkearme con gente con la que trabajé porque no trabajé directamente''. María O' Donell, por ejemplo, dijo en su cuenta personal de twitter lo siguiente:

Una periodista cuenta que fue acosada y pide que respeten sus tiempos y sus silencios, y qué hace un periodista? Saca una versión del Gobierno sin consultar a la víctima si es cierto ni qué quiere hacer y la expone sin miramientos. Un acto machista. Brutal. (María O' Donell)

La polémica quedó instalada: ¿qué debe hacerse en estos casos? ¿qué tiene mayor peso, la información sobre la identidad de un potencial abusador/agresor sexual, por la amenaza que representa para la sociedad, o el deseo de una víctima de no revelar los datos identitarios de su victimario?

Respecto a este debate, Código Plural se contactó con:

  • Merlina Pierini, miembro del Área de Género del Club Gimnasia y Esgrima La Plata, y estudiante de Comunicación Social -próxima a recibirse- en la Universidad Nacional de La Plata.

En el marco del sistema judicial que tiene nuestro país, que mayoritariamente condena a las mujeres y da privilegios a los violentos, creo que siempre se tiene que resguardar la voluntad de la víctima en no exponer la identidad de su abusador hasta que no se sienta segura. Las escenas en los medios sobre testimonios de abuso en los últimos días, a partir de la denuncia del colectivo de actrices y de Thelma Fardín, responden a las lógicas de espectacularización y banalización del periodismo hegemónico. En este sentido considero necesario que el periodismo tiene que contar con perspectiva de género y derechos no solo para estas situaciones puntuales, sino de manera transversal a la hora de informar y producir sentidos.

  • Carla Navazzotti, miembro del PJ Campana, de la agrupación ''Vamos Campana'' y ''Vamos Mujeres'', y Lic. en Recursos Humanos.

Considero que en casos de abuso y/o acoso, es esencial actuar con prudencia. Si la víctima no quiere dar a conocer la identidad del victimario por algo es... puede ser por varios motivos, porque no se siente protegida, porque piensa que el acusado puede tomar represalias al respecto, porque piense que la van a atacar aquell@s que defienden al.acusado, etc. Pero lo más importante, entiendo yo, es que acá hay algo esencial: el valor de lo privado, una es dueña de sus acciones y decisiones, si en el momento no te sentís preparada para decirlo, debe ser respetado. Veo que se actúa con mucha imprudencia desde los medios de comunicación en general, la.mayoría de las veces te juzgan, te dan el veredicto, la sentencia, todo junto. Hay que ser prudente, los medios por una noticia o primicia matan a la madre. Hay que respetar más. Esa es mi opinión.

  • Belén Ithurrart, periodista, estudiante en la Universidad Nacional de La Plata, víctima de agresión sexual.

El primer intento de abuso lo sufrí a los 12 años. Me callé hasta los 15 que lo conté a un par de familiares. Uno me creyó pero no hizo nada, el otro me preguntó ¿pero estás segura?. Uno pasa siempre, una vez que hace el duelo y entiende lo que le pasó o le sigue pasando, como víctima. Y llega un punto en que no sólo te sentís victima, sino también cómplice. Pero creo que lo válido es, justamente, dejar de preguntar cómo actúa o no la víctima, porque hay entornos, hay heridas, y uno tiene que sanar. Y no todos sanamos al mismo tiempo. Es difícil, porque lo contás y no te creen, y los que te creen te dejan sola. Yo me siento victima y cómplice, y estos días para mi fueron el infierno mismo. Pero jamás aceptaría que me vengan a decir que es una obligación moral. Porque se sigue poniendo la carga en MI. Hoy tengo 30 y ya no soy la nena de 12, pero eso no significa que tenga la obligación de hacerlo porque las victimas no estamos acá tampoco para salvar a nadie, porque apenas podemos con lo que nos pasa a nosotras mismas.

Lo que si creo es que es tanto el daño que se nos hace, que al sentirnos así, solo reaccionamos cuando le pasa a alguien más. Respondiendo tu pregunta, lo primordial siempre siempre es la víctima. Sobre todo porque se nos vuelve a violar y a abusar y a manosear cuando lo contamos; por los medios, por la sociedad, por lo que dijiste, por lo que no dijiste. Y no saben que a quienes nos pasaron estas cosas estamos rotos. Yo pude volver a hablar de esto recién hace dos días. Porque cuando lo hice nadie hizo nada, y se me.puso en duda. Y se me.preguntó toda la gilada que se sigue aun hoy preguntando. Y aunque pueda hablar con gente como vos, aun no puedo decirle a quien debería saberlo. Por un montón de cuestiones. Y si alguien me dijera que tengo la obligación de hacerlo, me sentiría otra vez violentada y abusada. No te olvides que las victimas son victimas que tienen que sanar, ponerles aun mas carga es volver a violentarnos. El otro día le conté a una persona. Le dije textual esto. Después lo leí y casi no lo recordaba: "Me di cuenta que siempre quise escribir, ser periodista. Y nunca pude, porque lo único que tengo para decir no puedo decirlo"

  • Florencia Bueno, periodista, militante feminista, co-propietaria del medio de comunicación digital Código Plural.

Estamos sin dudas ante un quiebre social. Toda la movida que comenzó con el Ni Una Menos nos llevó a que hoy en día estemos más preparados para hacerle frente a un mal que siempre fue algo privado como son los abusos. Hace unos meses, leía un descargo de una colega que fue violada y ella decía que las víctimas de estos delitos siempre son señaladas, aún luego del hecho. Cuando se conoce lo que les sucedió son marcadas como si el abuso las persiguiera. También comentó una cuestión similar Manuela Pons, la joven violada por el taxista Franklin Escobar (aún prófugo), ella decía que era muy difícil sacarse el estigma de violada. ¿A qué voy con esto? A que las personas que sufren de delitos sexuales son revictimizadas por la sociedad. Un ejemplo clarísimo es a todo lo que las expone la justicia. Teniendo en cuenta esto, cargarlas además con la responsabilidad de señalar al acosador/abusador/violador se me hace de una crueldad enorme. ¿Porque ellas tienen el deber de decirnos algo que no están preparadas? Ahora bien, es cierto que en tanto las víctimas hablen queda el victimario viviendo normalmente su vida y todo el resto estamos expuestos a ellos. Y eso es un problema real, indiscutible, pero es cierto que el debate es largo y es importante que se analice darle quizás una una solución estatal, generando espacios de educación y contención en las escuelas y hospitales, por ejemplo, haciendo inversiones reales en las áreas de género, con capacitaciones, con una prensa que dejé de señalar a las víctimas.

Lo que no hay que ignorar es que no es justo cargar con el deber a las víctimas. Por eso, lo único que nos queda hacer es continuar generando consciencia en la sociedad para que las víctimas se sientan acompañadas y dejen de ser estigmatizadas, y propiciar un clima para que los abusos no sean callados.

  • Antonella Denisse Cardozo, víctima de agresión sexual perpetrada por Maximiliano Espinillo [ver más info]

Yo pienso que es importante empoderar a esa mujer, para que pueda de a poco, ir sacándose el miedo a las consecuencias que tiene hacer público el nombre del agresor. Que sin dudas, el miedo es un factor que juega muy fuerte, sobre todo cuando se trata de delitos sexuales. A cómo se va a cuestionar a la víctima después. Pero que el escrache como acción directa es, desde mi experiencia, una manera de ir sanando y, sobre todo, y lo que es más importante, hacemos prevención a otras posibles victimas y porque no, también, le damos el empujón a otras victimas para animarse y hablar. Es importante saber que, ademas, hay jurisprudencia a favor de hacer una denuncia pública. Porque muchas también se callan por posibles juicios por daños de parte del agresor.

  • Carla Morales Ríos, activista travesti, víctima de abuso sexual [ver más info]

Fui victima de abuso sexual eclesiástico. Al convertirme en sobreviviente de esa violación fue importante revelar la identidad del violador ya que fue un cura. En todos los casos es difícil poder contar sobre el/los abuso/s, debido a falta de información y sobre todo a la falta de contención. Existe esa dicotomía entre el nombrar o no al victimario. En todo caso lo importante siempre debe ser preservar la identidad de la víctima si ésta así lo desea. Eso eso es parte del cuidado de su integridad.


Código Plural desea agradecer a Merlina, Belén, Carla N., Florencia, Antonella y Carla M.R. por sus inestimablemente valiosos testimonios y opiniones.

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