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Grave denuncia de violencia obstétrica contra el Hospital San José

El hecho ocurrió hace tres años, pero tal como sucede muchas veces en estos casos, la víctima necesitó atravesar todo un proceso interno para poder hacer público su calvario.

Desiree Pastorini es mamá de dos pequeños, Dasha y Mateo. A casi 3 años del nacimiento de su primera hija, pudo hacer pública la horrible situación que le tocó vivir cuando fue a parir en el Hospital San José. Un relato crudo de violencia obstétrica, de desidia y destrato por parte del equipo médico, y una historia que repiten cientos de mujeres que son vulneradas en uno de los momentos más sensibles e importantes de su vida.


Según relata es “Una historia súper traumática , pero hoy lo veo desde otro punto. No hay que quedarse callados. Lo comparto porque recién leí una historia de una chica muy similar a la mía y me trae muy feos recuerdos. Jamás levante cargos porque no sabía lo que era la violencia obstétrica. Hoy lo sé , es lo peor que te puede pasar, el día mas importante de tu vida, el día que traes vida al mundo, tu primera vez tendría que ser el recuerdo más hermoso, no una pesadilla”.

A través de una publicación de Facebook, la joven contó como a sus 19 años fue a dar a luz a su primer hija y, por desconocimiento de sus derechos y del momento del parto, tuvo que soportar reiterados hechos violentos contra ella y su bebé. “Yo, mamá primeriza de 19 años, mi primera bebe, llevé un embarazo tranquilo solo que muy mal informada por mi obstetra de cabecera. Ya en la semana 40, Dasha estaba muy cómoda y no quería salir. Me dijeron que hasta la semana 41 podía estar. A la semana 41 fui al hospital con mi bolso y todo, y me atendió una obstetra diciéndome que todavía me faltaba. No, le digo, mira la libreta estoy en la semana 41. Yo de acá no me muevo porque si a mi bebe le pasa algo te cargó toda la culpa a vos. Volvió a revisar la libreta sin ganas y con su mejor cara de culo y me dice sin darme ni una explicación ''bueno vamos a internarte''. Bueno, me pasan a una habitación, y acá arranca mi pesadilla” así comienza el relato de Desiree.

La historia se torna más oscura cuando detalla el accionar de uno de los doctores, al que describe como un “pelado” pero luego ya en comunicación con nuestra redacción, y gracias a un grupo de mujeres que se comunicó con ella porque sufrió lo mismo, pudimos identificar como Francisco Candás. “Doce de la noche cuando solamente podía llorar, rompí bolsa, mi mamá pidiéndoles a los doctores que por favor me den bola. Viene este pelado muy malhumorado (se ve que lo había despertado) me hace tacto y me dice ''tenés 3 de dilatación. Te falta un montón, podes estar hasta 12 hrs. con la bolsa rota'', yo llorando porque realmente no daba más! (...) mi mamá, a todo esto, hablando a los gritos en el pasillo ya que no nos daban bola. Viene de vuelta, me hace tacto, y me dice ''bueno, vamos a cesárea porque te veo sufriendo mucho y no dilatás nada'' (ya venía hace horas así). Me llevan a la sala de parto, me hacen la cesárea sólo que me cortó a la antigua, si si, a la antigua, o sea, que con 19 años me deformo la panza. Sale mi bebe de la panza ni siquiera me la muestran, sólo se la llevan, yo ni me entere. Lo miro al tipo y le digo ''ya está?'' ''Si'', me dice ''ya se la llevaron''. Yo lo único que podía hacer era llorar”.

Si bien el relato continúa, porque además de desatender a ella durante el parto también lo hicieron con la bebe recién nacida, quien no fue aspirada bien y se ahogaba porque no podía respirar. Recuerda la burla de muchas enfermeras y el poco tacto con una mamá primeriza y sola, porque no permitieron que la acompañe nadie, que había tenido una cesárea y debía ocuparse de su pequeña. Los días posteriores al alta médica debió concurrir al Hospital por problemas con la herida y volvió a sufrir maltrato.

Dialogamos con Desiree sobre su historia y nos comentó que para superar esa experiencia traumática debió recibir asistencia psicológica y que cuando quedó embarazada de su segundo hijo prefirió hacerse la obra social para no volver al hospital. “Yo tenía 19 años y lo único que escuchaba era: ''si te tratan mal, callate la boca porque sino después se la desquitan peor'' y así en todo momento. Miedo más que nada por mi bebe al momento que nació, esa inseguridad de pensar en todo momento que no está en buenas manos”.

También precisó que presentaron un relato en la dirección del hospital, que en ese momento estaba a cargo de la Dra. Marina Mellia, pero no obtuvieron una respuesta satisfactoria. Y que cuando debió atenderse con el Dr Candás, nuevamente le recriminó por “hacer quilombo”. Los hechos ocurrieron la madrugada del 2 de junio de 2015 y si bien no realizó ninguna denuncia en su momento afirma que lo cuenta hoy porque sabe que muchas chicas pasaron por lo mismo y no está bueno callarse.


Cabe destacar que en nuestro país existe la Ley 25.929 de Parto Humanizado, aprobada en 2004, que protege a todas las personas que están por parir por parto natural o cesárea. En ella se establece que las mujeres deben ser tratadas con respeto y pueden estar acompañada por quien elijan. Asimismo, deben recibir información adecuada para la toma de decisiones. Pero tal como relató Desiree, muchas veces los profesionales médicos se aprovechan del desconocimiento y vulneran sus derechos.


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