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En un partidazo, la primera superfinal terminó 2 a 2.

River fue el claro dominador en el primer tiempo, y sin embargo se fue al descanso en desventaja. En el segundo tiempo Boca fue más, pero se dejó empatar. Rossi por el xeneize, Pratto por el millo, las figuras.

Foto: Juano Tesone - Clarín.com

El partido de ida de la histórica final de la edición 2018 de la Copa Conmebol Libertadores fue tablas: River y Boca empataron 2 a 2 en un encuentro vibrante, cambiante en cuanto a la dominación, y que gracias a un arbitraje impecable tuvo poca o nula violencia.


River fue más, desde el minuto 0, pero una jugada aislada muy mal defendida por el millonario (que tenía superioridad numérica en el área pero, sin embargo, dejó rematar no una sino dos veces a Ramón Ábila, con floja respuesta en ambas ocasiones de parte del arquero Franco Armani) le costó caro e, inmerecidamente, quedó 1 a 0 abajo.

Foto: Clarín.com

La respuesta del millonario fue inmediata: sacó del medio, jugó vertical, Gonzalo Martínez (que estuvo re loco pero Agustín Rossi, de fenomenal actuación, le impidió festejar, tapándole dos jugadas claras de gol) asistió a Lucas Pratto, quien definió cruzado, de derecha, para sellar el empate parcial. El gol de ''Wanchope'' fue a los 34, y el de Pratto a los 35.


Para este momento ya había salido lesionado el atacante Christian Pavón que, practicamente, no había tocado la pelota. El ingreso de Darío Benedetto fue vital para Boca y para el desarrollo del partido, porque a partir de ahí el xeneize fue mucho más agresivo, más peligroso, al plantear un ataque con dos nueves-arietes y a darle uso y abuso al pelotazo bombeado al área. Y por esa vía llegó el 2 a 1: tiro libre, centro recto y violento al punto del penal -como dice el manual- de Villa, peinada de Benedetto que le gana la pulseada a Rafael Santos Borre (¿Borré? ¿Por qué BORRÉ tomando a Benedetto? No es la primera vez que River paga cara la decisión de poner a Borré a marcar un atacante rival en una pelota parada. Esto mismo sucedió en la semi contra Gremio), y 2 a 1 para Boca. Esta vez, Armani no tuvo responsabilidad alguna. El cabezazo de Benedetto simplemente desvió una pelota que venía muy rápida, frontal, y que al arquero le cambia la dirección a un metro y medio de distancia. Y como dijo Diego Latorre ''A Boca le sobra gol'': el equipo dirigido por los hermanos Barros Schelotto se fue al entretiempo inmerecidamente 2 a 1 arriba. Ni siquiera el empate era lo justo: lo justo, que en el fútbol no existe -claro está-, era que River se fuera al break de 15' con ventaja.

Foto: Clarín.com

En el segundo tiempo Boca hizo méritos como para ordenar y nivelar las acciones, de forma de mantener la ventaja. Fue más prolijo, más ''corto'', y por un momento parecía que tenía controlado el devenir del partido. Pero en una jugada muy parecida al gol de Benedetto, River encontró el empate: centro furioso, enroscado, de ''Pity'' Martínez, que cayó como un mísil un metro adelante del punto del penal, es desviado por una especie de ''cabezazo doble'' entre Lucas Pratto y el central xeneize ''Cali'' Izquierdoz, y deja parado a Rossi, sin nada que hacer. Era el 2 a 2 merecido.


A partir del empate millonario, fue todo de Boca. Literalmente inclinó la cancha, y tiró un pelotazo atrás del otro. Mordió en el medio, y ganó todas las divididas. Sobre el final del partido, y en el momento de mayor dominio, Boca tuvo servida la victoria: el mediocampo de River pierde insólitamente la marca de Carlos Tévez (que ingresó promediando la segunda mitad), que recibió la pelota con espacios y a toda velocidad, se llevó puesta a toda la defensa de River que desesperadamente intentó derribarlo, amagó a rematar, pero -con una clase notable, digna de un crack- decidió habilitar al ''Pipa'' Benedetto que quedó mano a mano contra Armani, con opciones claras para rematar a cualquiera de los palos. Pero el guardametas millonario desplegó sus brazos y se volvió enorme, tapando toda la portería y conteniendo el disparo del segundo nueve xeneize. En el primer tiempo Rossi salvó 3 claras: 2 a ''Pity'' Martínez y un cabezazo de Lucas Martinez Quarta. En el segundo, el héroe -una vez más- fue Franco Armani, reivindicándose de esa forma de su dubitativo primer tiempo.

Foto: Clarín.com

El empate dejó sabor a poco al equipo de los mellizos. Sobre todo porque los últimos 20 o 25 minutos del partido fueron todo de Boca. River sabe que pudo ganarlo, claramente, pero terminó ajustado, contra las cuerdas, y sabe que define en el Vespucio Liberti.


La definición histórica de la Copa, en lo que será el partido más importante de la historia de la región, y probablemente a nivel mundial en lo que a clubes se refiere, se jugará en el Estadio Monumental de Núñez el sábado 24 de noviembre. River no viene obteniendo buenos resultados en su cancha contra su clásico rival, pero también es cierto que nunca perdió una definición copera en su casa. Los corazones, a aguantar!


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