“En el fondo sentía que tenía que ser parte”: May Oppici y la historia detrás del libro que llegó a la UNESCO
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La fundadora de LaLeLiLoLuz contó cómo nació, durante la pandemia, un proyecto editorial que busca combinar calidad literaria, inclusión e impacto social y ambiental, y luego repasó el recorrido de "Cuando las mujeres eran estrellas", desde su construcción junto a integrantes de la comunidad wichí hasta su incorporación a una colección internacional. También habló sobre el trabajo que hay detrás de cada publicación y anticipó que ya prepara una nueva historia con el mismo equipo.

Cuando May Oppici habla de LaLeLiLoLuz, una de las primeras cosas que queda claro es que la editorial no nació como un negocio pensado desde el mercado tradicional. Nació en su casa, durante la pandemia, mientras pasaba sus días con su hija pequeña y redescubría, a través de la lectura compartida, una pasión que ya estaba presente en su vida.
“Me la pasaba comprando libros y en un momento dije: quiero hacer mis propios libros”, recordó. No encontraba siempre publicaciones que la convencieran desde lo literario o desde la calidad de las ilustraciones y decidió investigar cómo podía producir libros que respondieran a una idea más amplia: “Que tengan un impacto social y ambiental positivo”.
Ese concepto terminó convirtiéndose en uno de los pilares de LaLeLiLoLuz, una editorial independiente nacida en Campana que hoy cuenta con alrededor de diez títulos publicados, además de materiales de alfabetización utilizados en escuelas. “Somos una editorial muy chica y nacimos acá en Campana desde una idea y un sueño”, resumió Oppici.
La identidad del sello también se fue construyendo a partir de una mirada muy vinculada con lo propio. Historias del país, autores e ilustradores argentinos, una perspectiva federal y contenidos que recuperan distintas culturas forman parte de un catálogo que, según explica su fundadora, busca que cada publicación tenga un sentido que vaya más allá del objeto libro.
“Siempre decimos que detrás de cada libro hay una historia y hay un para qué y un cómo surgió”, sostuvo. Y esa definición adquiere una dimensión especial cuando habla de Cuando las mujeres eran estrellas / Taj p’ante atsinhai katetsel, la obra que nació a partir de una necesidad concreta planteada por docentes que trabajan con comunidades wichí.
Todo comenzó cuando uno de los primeros libros de la editorial llegó a una escuela wichí a través de la propuesta de alfabetización MATEO. Allí apareció una inquietud que terminó dando origen a un nuevo proyecto: contar en la lengua materna de los chicos una historia con la misma calidad editorial que cualquier otro libro destinado a las infancias.
La propuesta derivó en la recuperación y reconstrucción de una leyenda transmitida oralmente dentro de la comunidad. No existía una versión escrita de aquel relato, por lo que el trabajo implicó recopilar distintas formas en las que la historia había sido transmitida, construir un texto y luego adaptarlo para niños.
“Una leyenda es una transmisión oral, y en esa transmisión oral se va cambiando”, explicó Oppici. En ese proceso fue fundamental el trabajo de Osvaldo Segovia, tanto en la traducción al wichí como en la revisión del sentido de las palabras en español, y de la ilustradora Patricia López Latour, cuyas imágenes fueron también validadas por integrantes de la comunidad para comprobar que representaran adecuadamente sus paisajes y su identidad.
La historia relata, en términos generales, el origen del pueblo wichí: un tiempo en el que los hombres habitaban la tierra y las mujeres eran estrellas que descendían desde el cielo para buscar alimento. Los personajes aparecen representados como seres con cuerpos humanos y cabezas de animales, en una narración que explica, desde la tradición oral, el nacimiento de la comunidad.
Pero el proyecto no quedó limitado a la edición de un libro bilingüe. La publicación incorpora un código QR que permite acceder a la narración tanto en español como en wichí. “Empezamos a hacer audiolibros por un tema de inclusión”, explicó Oppici, al señalar que la herramienta también permite acercar las historias a personas con distintas necesidades de acceso a la lectura.
El libro, además, salió de las librerías para convertirse en material de uso cotidiano en las escuelas. De los 2.500 ejemplares de la primera edición, 1.000 fueron destinados a establecimientos de comunidades wichí. “Los chicos hoy los usan para aprender a leer, para estudiar, armar obras de teatro, representar”, contó. También llegan a las familias, donde madres y otros integrantes de la comunidad participan de las lecturas y representaciones.

Para Oppici, esas escenas tienen un valor que incluso supera cualquier premio o reconocimiento. “Hay días que nos pasan videos o fotos que se juntan, hacen máscaras, los disfraces y después representan toda la historia como una obra”, relató. Y resumió lo que significa recibir ese tipo de devoluciones: “Eso ya es un montón. Cuando ves eso, sentís que todo valió la pena”.
A esa dimensión cultural y educativa se suma otra característica poco frecuente. LaLeLiLoLuz es una Empresa B certificada, una condición que implica someter sus prácticas a procesos de evaluación y auditoría vinculados con el impacto social y ambiental. Oppici explicó que esa mirada también atraviesa la materialidad de los libros, desde el papel utilizado hasta las tintas y la incorporación de una ecoetiqueta que informa sobre las características ambientales de cada publicación.
El reconocimiento internacional llegó después de todo ese recorrido. El libro había sido distinguido previamente por la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil Argentina (A.L.I.J.A.) y, a partir de esa selección, fue postulado para integrar la Colección IBBY-UNESCO de Libros Notables para Jóvenes Lectores en Lenguas Indígenas y en Peligro de Extinción. La noticia fue comunicada a la editorial por email y permaneció en reserva hasta su presentación pública.
Oppici reconoce que, aunque no trabaja pensando en los premios, internamente tenía la sensación de que la obra podía ser seleccionada. “Yo como que muy en lo profundo de mi corazón creo que podía llegar a estar”, confesó. Y explicó por qué: “Es un libro que nace con una historia y con un propósito. Sabía que estaba hecho con la comunidad, que tiene el audio, que tiene como mucho complemento lindo”.
La inclusión del título en la colección internacional, que comenzó su recorrido en Ottawa y continuará por otras grandes ferias internacionales, abrió una dimensión nueva para una editorial que, por su estructura, sigue siendo pequeña. “Es pequeña en tamaño, pero no en logros, no en hitos”, reflexionó durante la entrevista.
Sin embargo, el reconocimiento no cambió el criterio con el que se construye el catálogo. LaLeLiLoLuz ya trabaja en una nueva leyenda de la comunidad wichí, nuevamente a pedido de docentes y con el mismo equipo que participó del libro seleccionado: la autora, la ilustradora, el traductor y quien realizó la narración en wichí.
“Uno no piensa en el libro por los premios, los reconocimientos, sino realmente qué valor o qué vamos a aportar con esto que hacemos”, sostuvo Oppici. La nueva publicación ya tiene la leyenda definida y avanza en la etapa de ilustración, con la expectativa de que pueda estar disponible antes de fin de año.
Mientras tanto, Cuando las mujeres eran estrellas continúa circulando. El libro puede conseguirse a través de la editorial [click acá], en Mercado Libre [click acá] y en las principales librerías de Campana, Zárate y otras ciudades del país.
Y así, mientras una obra nacida de una tradición oral wichí comienza a recorrer el mundo, desde Campana se sigue escribiendo otra historia: la de una pequeña editorial que decidió que editar libros también podía significar recuperar memorias, incluir otras voces y asumir una responsabilidad social y ambiental. “Es parte de algo más grande”, dijo Oppici. Y probablemente ahí esté, justamente, una de las claves de por qué esta historia trascendió tanto. Mirá la entrevista completa con May a continuación:




















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