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Ecofeminismo y políticas públicas (Por Angélica Torreyra)

Actualizado: sep 6


Imagen de archivo

La contribución de la teoría feminista de los últimos años visibilizando desde distintas disciplinas (la historia, la sociología, la economía) el papel de las tareas reproductivas y de cuidados en los hogares, y en el sostenimiento del sistema capitalista en su versión neoliberal, donde el Estado se desentiende de las mismas sobrecargando a las familias y, en definitiva, a las mujeres, se complementa con la propuesta del ecofeminismo, en su interés desde la filosofía y desde la acción, por cuidar el planeta, como lo propone la antropóloga Yayo Herrero López:

El ecofeminismo somete a revisión conceptos clave de nuestra cultura: economía, progreso, ciencia… Considera que estas nociones hegemónicas han mostrado su incapacidad para conducir a los pueblos a una vida digna. Por eso es necesario dirigir la vista a un paradigma nuevo que debe inspirarse en las formas de relación practicadas por las mujeres.”

Al entender la crisis ecológica como una crisis de relaciones sociales se visibiliza nuestra doble dependencia, de la naturaleza y de los demás. Ecodependencia e interdependencia, conceptos que se hicieron más que evidentes en el actual contexto de pandemia, donde la siguiente frase resulta sumamente apropiada:

Una reducción de la presión sobre la biosfera que se quiera abordar desde una perspectiva que sitúe el bienestar de las personas como prioridad, obliga a plantear un radical cambio de dirección. Obliga a promover una cultura de la suficiencia y de la autocontención en lo material, a apostar por la relocalización de la economía y el establecimiento de circuitos cortos de comercialización, a restaurar una buena parte de la vida rural, a disminuir el transporte y la velocidad, a acometer un reparto radical de la riqueza y a situar la reproducción cotidiana de la vida y el bienestar en el centro del interés.”

Mantener una relación armónica con la naturaleza supone redefinir los conceptos de producción y de trabajo, plantearse qué producción es socialmente necesaria para que las comunidades puedan vivir con dignidad, y cuáles son los trabajos necesarios para dicha producción y, entre estos, el de redistribuir el trabajo al interior de los hogares corresponsabilizando a los hombres en el mantenimiento de la vida.


La propuesta ecofeminista supone el objetivo revolucionario de cambiar el modelo productivo, “abordar la redistribución y el reparto de la riqueza, así como una reconceptualización de la misma”.


Con el marco de las premisas del ecofeminismo en la presente situación de crisis de las tareas de cuidados, desde el Frente Grande de Campana consideramos que se hace indispensable trabajar a nivel local, comunitario, la posibilidad de generar políticas públicas teniendo en cuenta los siguientes propósitos:

  • Construir diagnósticos de la situación de la organización social del cuidado en la comunidad incorporando la dimensión de la pobreza de tiempo en las mediciones.

  • Ayudar a construir demanda social de políticas públicas que permitan redistribuir los actores sociales del cuidado a nivel social y a nivel familiar (entre varones y mujeres).

  • Desnaturalizar los roles naturalizados por los estereotipos de género. La demanda de efectiva implementación de la Educación Sexual Integral en todos los niveles educativos va en este sentido

  • Cuestionar los valores asociados al capitalismo neoliberal, sobre todo el individualismo y la obtención de ganancias a costa de la naturaleza, promoviendo la producción comunitaria y sustentable.

  • Promover y acompañar proyectos en pos de políticas públicas a nivel regional (provincial o nacional) y/o local que resulten en seguridad alimentaria, de vivienda y de salud para todas y todos. Acciones tales como: renta universal no condicionada, y la redistribución y el reparto de la riqueza partiendo de una política impositiva progresiva

  • Impulsar y proyectar acciones que busquen mejorar el sistema social de cuidados y la situación de las mujeres y cuerpos feminizados involucrados en éste, a través de: regulaciones laborales (por ej. ampliación de licencias a madres/padres por hijxs o personas bajo cuidados); creación o extensión de espacios públicos de cuidados (centros de día para niñxs y ancianxs); mejoramiento de condiciones de trabajo de empleadxs en servicios de cuidados (docentes, enfermerxs, acompañantes, etc.)

  • Contribuir en propuestas de diseño urbano con perspectiva de género que contemple la organización social del cuidado (accesibilidad a centros educativos y de salud, espacios para amamantamiento, etc.)

En conclusión, se considera fundamental el alentar una nueva filosofía que anteponga la vida en todas sus manifestaciones a las ganancias, y lo común al interés individual, y que se plasme en políticas que resulten en la total liberación y disfrute de las mujeres, las disidencias y todos los sectores socialmente postergados.


Por Angélica Torreyra

Vicepresidenta del Frente Grande de Campana



Bibliografía:
Enriquez Rodriguez, Corina (2015) “Economía feminista y economía del cuidado. Aportes conceptuales para el estudio de la desigualdad“, en revista Nueva Sociedad No 256.
Herrero, Yayo (2015) “Apuntes introductorios sobre el Ecofeminismo”. Centro de Documentación de Hegoa. Boletín de recursos de información no43

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