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Argentina empató 1 a 1 con Islandia, en un debut mucho más duro de lo esperado

Actualizado: 17 de jun de 2018

Los islandeses supieron suplir muy bien sus deficiencias desde lo técnico con disciplina, plan táctico y ordenamiento. Y complicaron a Argentina con una premisa simple: defenderse con dos lineas de cuatro todo el partido, a la espera de una oportunidad, que finalmente tuvieron y concretaron.

Lionel Messi - Foto: FIFA.com (Getty Images)

Tuvieron que pasar 18 años para que la Selección Argentina debutará en una Copa del Mundo sin una victoria: desde la derrota 1 a 0 contra Camerún en Italia '90. En su presentación en Rusia 2018 la albiceleste no perdió, pero el empate 1 a 1 huele a derrota, preocupa, y mete mucha presión a un equipo que parece que no tiene paz.


El partido comenzó con una Argentina dubitativa, como ''reconociendo'' a Islandia, que rápidamente mostró sus cartas, que fueron sólo dos: (1) imponer dos lineas de cuatro casi pegadas, es decir, ocho tipos que promedian 1,86 de altura, y marcar en zona siempre. No hubo marcas individualizadas, y casi no hubo errores en la defensa islandesa. Y (2) evitar el medio de la cancha, saltearlo, tirando pelotazos larguísimos a sus dos delanteros. Y les salió bastante bien la estrategia. Simple, pero consciente y eficaz.


Asi y todo, Argentina se acomodó en el partido rápidamente, y hubo buenas señales iniciales, sobre todo del Kun Aguero, de Di María y de los laterales Salvio y Tagliafico (que, según las estadísticas oficiales de FIFA, fueron los dos jugadores que más corrieron del plantel argentino, los únicos dos en superar los 10 kms).


Si bien Argentina supo de entrada que Islandia se iba a replegar atrás con todos sus jugadores, que los espacios iban a ser muy pocos, y que la opción del centro aéreo no era viable, a los 20 minutos logró abrir el marcador con un golazo de Aguero, un furioso zurdazo al angulo superior derecho del arquero Hannes Halldorsson. A partir de ahí, y mas viendo que Islandia no mostraba señales de salir a buscar el empate, todo pintaba muy bien. Es mas, lo más lógico era que, tras el gol, Argentina perdiera presión, se soltara, y llegaran mas anotaciones.

Pero apenas cuatro minutos después, tras un pelotazo islandés a campo argentino, vino el empate. La pelota cruzó el área de derecha a izquierda primero, con un Willy Caballero muy dubitativo en el primero de los envíos, y luego de izquierda a derecha. La pasividad de la defensa argentina en esta jugada fue alarmante, Caballero volvió a dar rebote, la pelota quedó boyando en la raya del área chica, y Alfred Finnbogason se limitó a empujarla. Un baldazo de agua fría, muy fría, pero el partido estaba aun en pañales.

Lo que siguió después es bastante resumible: Argentina con la pelota casi permanentemente (72% de posesión) e incluso haciéndolo correctamente (92% de pases acertados). El problema fue, una vez mas -casi un karma nacional-, que esa altísima posesión fue en su mayoría intrascendente, sin riesgos para Islandia. Si, Argentina tuvo algunas chances, e incluso tuvo un penal a favor (debió tener dos, porque Pavón, reemplazante de Di María, recibió una clara infracción en el área islandesa que el árbitro polaco Szymon Marciniak no sancionó).


El penal pudo haberlo cambiado todo, porque Argentina, aun sin brillar, merecía estar arriba en el marcador. Y, obviamente, quien tomó la pelota fue Lionel Messi, un especialista. Pero el astro pateó suave, a media altura, y con muy poca dirección, es decir, un penal ''sencillo'' para que el guardametas Halldorsson (una de las grandes figuras del encuentro) se luzca y le de un segundo baldazo de agua fría al equipo de Sampaoli.

A partir de ahi, Messi empezó a bajar su participación hasta prácticamente desaparecer de la cancha. Marcado en zona permanentemente por tres islandeses, con poquísima movilidad y cambios de posiciones, sumado al hecho de que Argentina no tuvo un volante creativo que se le asociara, a la altura de un campeonato mundial (Sampaoli sacó correctamente de la cancha a Biglia, pero inexplicablemente hizo ingresar a Banega, dejando sentados en el banco de suplentes a ''la joya'' Paulo Dybala, a Enzo Pérez y a Gio Lo Celso, tres opciones infinitamente superiores a lo que pedía el partido en general, y al ex-Boca en particular. El de Banega fue un cambio definitivamente perdido.


El entrenador nacional realizó, sí, dos cambios correctos: sacó a Di María, de buen primer tiempo pero no tan buen segundo, y puso a la estrella xeneize Cristian Pavón, que en pocos minutos demostró que, o deben darle mas tiempo en cancha, o debe ser titular. Fue desequilibrante, debieron cobrarle un penal, y fue de los pocos jugadores argentinos que se animó a jugar uno contra uno, algo de ese ''ADN perdido'' del fútbolista argentino. El otro cambio fue tardío: Higuaín entró por Marcos Meza (de muy buen partido) para que Argentina pudiera sumar la opción del centro al área a su escasísimo repertorio. En los pocos contactos que tuvo con la pelota, Higuaín resolvió bien. La pregunta obligada que todos los argentinos nos hacemos es ¿no hubiera convenido, contra Islandia, que Higuaín se sume en el ataque a Aguero y Messi, sobre todo cuando ya está harto comprobado de que el 10 del Barcelona, con la selección, juega mas de volante que de atacante?


Sergio Aguero - Foto: FIFA.com (Getty Images)

Paradójicamente, el mejor fútbol de Argentina llegó en los desesperantes últimos 15 minutos, en los que literalmente puso en un arco a Islandia. Argentina atacaba, fallaba, presionaba, recuperaba y volvía a atacar, y en este mecanismo fue clave el rol de Javier Mascherano, por lejos el mejor jugador de la cancha, una verdadera máquina de recuperar pelotas, de cubrir posiciones, de cumplir todo tipo de roles, desde sumarse como stopper, pasando por su habitual posición de número cinco, hasta finalizar el partido como enlace y lanzador. Esto, que enaltece al ex River y Barcelona, habla del déficit táctico y de la enorme desorientación que padece Jorge Sampaoli (pero, cabe aclarar, afortundamente el DT declinó la suicida idea de hacer jugar al ''Jefecito'' de central)


El partido terminó cuando el segundo gol de Argentina estaba a punto de caer. Islandia no hubiera podido aguantar mucho mas. El empate tiene un sabor amarguísimo y ensombrece el panorama, pero con un par de ajustes tácticos, uno o dos cambios (¿Pavón por Di María? ¿Enzo Pérez o Lo Celso por Biglia? ¿Armani por Caballero?) y un poquitito de suerte (Argentina no ligó una en todo el encuentro), Argentina tiene con qué derrotar tanto a Croacia como a Nigeria. Además, ninguno de estos dos equipos, a priori, va a esconderse atrás como lo hizo Islandia. Y la albiceleste, con espacios, tiene capacidad para ser letal.


ESTADISTICAS DEL EQUIPO ARGENTINO (provistas por F.I.F.A.)

El próximo partido para Argentina será el jueves 21 contra Croacia -que derrotó 2 a 0 a Nigeria- a las 15:00 hora local. De más está decir que, para el seleccionado nacional, es una final. El encuentro se llevará a cabo en el Estadio de Nizhni Nóvgorod, de categoría 4 de la UEFA, con capacidad para 55.000 personas, y que fue construido especialmente para esta Copa Mundial.

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