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Argentina jugó con corazón, sufrió como nunca, pero derrotó a Nigeria y pasó a octavos de final

La albiceleste jugó un enorme primer tiempo, con una actitud totalmente distinta a lo mostrado en los primeros dos partidos. Las cosas se complicaron al comenzar el segundo tiempo, con un penal incobrable que, encima, fue chequeado por el V.A.R. A falta de cinco minutos, ocurrió el milagro: tras un centro de Mercado, Marcos Rojo apareció insólitamente en posición de número 9 y, con su pierna menos hábil, le dio a Argentina el pase a octavos de final del Mundial. El sábado, contra Francia.

El gran héroe de la noche: Marcos Rojo (es.fifa.com - Getty Images)

Argentina tuvo que sufrir como jamás antes. Pero logró el objetivo, ganar la primera de cinco finales, y avanzar a los octavos de final de la Copa del Mundo de la F.I.F.A. Rusia 2018.


El primer tiempo mostró al equipo de Jorge Sampaoli con una actitud y una determinación muy grande, notablemente distinta a lo que se vio en los primeros dos partidos de la fase de grupo. Y no tardó en plasmar esto en el marcador: a los 14 minutos, el volante creativo Éver Banega se vistió de ''Magic'' Johnson y realizó una asistencia descomunal a Leo Messi. Y el genio rosarino se encargó de opacar el maravilloso pase de Banega, con una recepción del balón que sólo un distinto, un tocado por la varita puede realizar. Con su zurda que todo lo puede, controló la pelota con el muslo, y sin dejar que la misma toque el suelo la acomodó para la derecha. Luego remató cruzado y violento, y Argentina explotó en festejos. Sin duda alguna, fue uno de los mejores goles del mundial. Dos jugadores que, en la selección nacional, aparecen ''por ráfagas'' esta vez lo hicieron en simultáneo y marcaron la diferencia.

El mejor jugador del mundo puso el 1 a 0 tras una definición genial (es.fifa.com - Getty Images)

El equipo nacional supo mantener el control de la pelota el resto del primer tiempo, aunque fue bajando un poco el nivel, quizás por el tremendo desgaste físico y mental de los primeros 30 minutos. Y llegó al entretiempo con el partido bajo control.


Pero a esta Argentina pareciera que todos los partidos que juega le toca vivir algún hecho insólito o desgraciado. Nigeria no había hecho mérito alguno para empatar el partido, de repente se encuentra con un corner fortuito, y tras el lanzamiento el árbitro cobra una falta de Mascherano a Leon Balogun, el marcador central alemán naturalizado nigeriano. Un penal de esos ''incobrables'': un ligero agarrón de esos que suceden doscientos por partido, y que de cobrarse todos ellos habría doscientos penales por encuentro. El aparente alivio llegó con el pedido del V.A.R. del referee turco Cuneyt Çakir, ya que desde la misma repetición de la televisión podía verse claramente que no había falta, o que al menos no era mas que una marca ''común y aceptada'' en el fútbol mundial. Con tecnología y todo, el juez convalidó su decisión original, y Nigeria empató el partido tras una gran ejecución del volante del Chelsea Victor Moses.

Victor Moses, volante del Chelsea, empata de penal (es.fifa.com - Getty Images)

Mientras tanto, Islandia que primero metía en un arco a Croacia y conseguía las situaciones mas claras, luego pasó a perder, luego empató el partido, y Argentina que intentaba llegar al gol mas con corazón y temple que con fútbol. Peleó, luchó, metió, puso toda la sangre caliente que se podía poner, y mantuvo relativamente bajo control los nervios. Sampaoli puso en cancha a Meza, a Pavón y a Agüero, y sacó a Enzo Pérez (extenuado), Di María (de buen primer tiempo pero flojo segundo) y Nicolás Tagliafico (que redondeó un aceptable partido). De los tres ingresantes, sólo tuvo participación clara Pavón, que por momentos logró desnivelar y generar peligro.


Argentina metió a Nigeria en su arco los últimos 20 minutos, atacando con todos sus jugadores, y logicamente descuidando la defensa, lo que le dio a los nigerianos algunas situaciones de peligro. Armani tuvo un partido correcto: poca participación, sin responsabilidad en el penal, y una atajada clave en un mano a mano en el minuto 82 al nueve nigeriano Odion Ighalo.

Gonzalo Higuaín (es.fifa.com - Getty Images)

Y cuando todo parecía perdido, una jugada que comenzó con Pavón recibiendo la pelota en el medio de la cancha, abriéndola a la derecha para el lateral del Sevilla Gabriel Mercado, que de primera tiro un centro al área que fue conectado de manera brillante por... Marcos Rojo! Y de derecha! Insólito por dónde se lo mire, pero el ídolo pincharrata y jugador del Manchester United se convirtió en el gran héroe de la noche. De volea, al palo izquierdo del arquero, y en posición de número nueve, el central izquierdo hizo gritar a todo un país, y resucitar a un equipo que estaba a pocos minutos de una de las peores y mas humillantes eliminaciones en su historia mundialista.

El gran héroe de la noche, Marcos Rojo, anota el gol de la victoria (es.fifa.com - Getty Images)

Quedaban 3 minutos por jugar, mas los 4 que adicionó el juez turco. Argentina supo poner el juego en el freezer, revoleó la pelota cuando tuvo que hacerlo, peleó cada salto, cada pelota dividida -incluso se vio a Leo Messi tirándose a los pies del lateral izquierdo nigeriano-, y consiguió mantener la ventaja hasta el silbatazo final.


Festejos, emociones, llantos, Marcos Rojo yendo a la tribuna a abrazarse con su familia. Higuaín llorando desconsoladamente, y abrazos por doquier. El triunfo se festejó como el pase a una final, y el desahogo fue enorme. En este momento, un país entero está exultante, pero los festejos no pueden durar mas que lo que resta del día. Desde mañana mismo, Argentina deberá focalizarse fuertemente en el gigantesco desafío que tiene por delante, nada mas y nada menos que la poderosa selección francesa, plagada de estrellas -Pogba y Griezmann como máximos emblemas-, en instancias de octavos de final.

Foto: es.fifa.com - Getty Images

Para destacar: gran partido de los dos centrales argentinos, Otamendi y sobre todo Rojo, que ya era figura incluso antes de anotar el gol de la victoria. Mascherano fue nuevamente un león en la recuperación de la pelota, aunque tuvo varios yerros complicados en la distribución. Messi jugó un buen primer tiempo, y esa única vez que frotó la lámpara en lo que va de este mundial fue decisiva. Higuain llevó adelante un gran partido, muy sacrificado en la marca, jugando mas de pivot, de espaldas, que de definidor. Sigue sin dársele el gol, pero ya le va a llegar. Banega tuvo un muy buen primer tiempo y desapareció en el segundo, un calco de lo sucedido con el ''fideo'' Angel Di María. Enzo Pérez jugó bien mientras duró su físico, pero sacarlo de la cancha fue necesario porque, literalmente, estaba muerto.

Foto: es.fifa.com - Getty Images

Argentina ganó un partido clave para revivir la confianza perdida, para comenzar a recuperar la mística, para revalorizar el peso de la casaca celeste y blanca. Y ahora, otro mundial comienza.


El sábado a las 11 de la mañana contra Francia en Kazán, en el espectacular estadio Kazán Arena, ubicado a 750km de la capital rusa. Se viene la segunda final, y les blues seguramente deben estar... preocupados.

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