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28 de Mayo, Día Internacional de la Salud e Higiene Menstrual

Se promueve con la intención de concientizar sobre la importancia que tiene la implementación de políticas de gestión menstrual a nivel de los gobiernos locales, para disminuir la brecha de desigualdad en personas menstruantes. “Que las mujeres podamos menstruar con dignidad es justicia social. El Estado debe estar presente con políticas públicas saludables tanto para las mujeres y personas menstruantes como para el medioambiente”, señaló la diputada Soledad Alonso.

Soledad Alonso fue una de las principales impulsoras del proyecto para declarar el compromiso de creación de “políticas para una gestión menstrual con perspectiva de género, igualdad, salud y sustentabilidad”.

Por iniciativa de la ONG Wash United desde el año 2014 se celebra todos los 28 de mayo, buscando no sólo hablar sobre menstruación, sino también sobre los problemas que genera la falta de educación al respecto y la importancia que tiene en la vida de quienes mes a mes atraviesan su ciclo menstrual.

La Organización Mundial de la Salud lo define como una oportunidad para adoptar medidas en programas a nivel global, nacional y local que colaboren en “romper el silencio y crear conciencia del rol fundamental que cumple una buena higiene menstrual para que mujeres y niñas alcancen su máximo potencial”, y que garantizar higiene y saneamiento se considera un aspecto fundamental para la igualdad de género.


Este es un día que se celebra con el propósito de terminar con la pobreza menstrual, concientizar sobre higiene y gestión menstrual deficiente, como así también modificar percepciones negativas o estigmas en torno a este hecho natural. Además, busca generar redes de información sobre cuidados de la salud, y fomentar el debate sobre los desafíos y dificultades que las personas enfrentan durante su ciclo; porque es motivo de ausentismo escolar, porque los ingresos de muchas personas son menores, y porque los productos para gestionar la menstruación son caros.


A finales de diciembre del año pasado el gobierno de la provincia de Buenos Aires aprobó el proyecto para declarar el compromiso de creación de “políticas para una gestión menstrual con perspectiva de género, igualdad, salud y sustentabilidad”. Una de sus principales impulsoras fue la diputada por el Frente de Todos, Soledad Alonso, quien declaró en su momento ante la Cámara de Diputados: “Que las mujeres podamos menstruar con dignidad es justicia social. Dejamos de invisibilizar esta problemática que genera desigualdad, el Estado debe estar presente con políticas públicas saludables tanto para las mujeres y personas menstruantes como para el medioambiente”.


En el proyecto se alude al desconocimiento sobre la variedad que existe en métodos de higiene que pueden ser utilizados más allá de las toallitas femeninas o los tampones, como son las copas menstruales, y que es imprescindible la difusión de información sobre el impacto que generan algunos productos en de las personas que los usan y el impacto sobre medio ambiente.


Según un informe presentado por la Subsecretaria de Asuntos Parlamentarios de Jefatura de Gabinete y la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía a principios de este mes, en Argentina las 10 millones de mujeres en edad menstrual generan alrededor de 132 mil toneladas de residuos no reciclables ni biodegradables por año. Del mismo informe también se desprende que en el país se tiran anualmente 3380 millones de unidades, entre toallas y tampones descartables.

Hoy, en el día de la Higiene Menstrual, la diputada Alonso recuerda: “El objetivo de este día es visibilizar el proceso por el que pasan las mujeres y los cuerpos menstruantes, que fue tabú durante tanto tiempo”, aseguró la legisladora bonaerense, y continuó: “Es momento de resignificar esas cosas, y seguir poniendo sobre la mesa que existe una brecha salarial entre hombres y mujeres, a lo que se suma el techo de cristal, las tareas de cuidado y el piso pegajoso –la dificultad para separar la esfera doméstica de lo público y laboral-, algo que se dificulta aún más para las mujeres que pertenecen a los sectores vulnerables”.


“Es importante que la educación menstrual sea concebida como materia de derechos humanos, y por esto una política pública necesaria para garantizar los derechos de las mujeres. Este es el camino que como sociedad debemos seguir, se debe fomentar y concientizar también a nivel local en cada municipio”, concluyó.

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